Todo lo que he aprendido del amor en 9 años

Me enamoré por primera vez con 17 años de una compañera de clase: Marta. Por suerte, me correspondió, así que con ella me inicié en el amor.

Durante los 6 meses que pasamos juntas, me sentía feliz gracias al cóctel de hormonas.

Pero esa alegría se cruzó con un obstáculo en el camino. Quizá porque ella no estaba tan enamorada, quizá porque necesitaba una relación más abierta, terminó por dejarme. Me había puesto los cuernos y se fue con “la otra”.

Lloré y me lamenté mucho. Sin embargo, al cabo de un tiempo, vi que no teníamos nada en común.

Aquello provocó que me hiciera una promesa en plan Escarlata O’Hara: no volvería a emparejarme hasta que no apareciera una persona con la que compartiera valores, aficiones y formas de entender la vida.

Pasé más de 3 años soltera. Conocí a muchos chicos y chicas. Tuve varios ligues, de una noche o prolongados en el tiempo, di calabazas y me las dieron a mí, acudí a muchas fiestas, tuve mis primeros trabajos y estudié.

Lo normal cuando no dependes de nadie y estás en la universidad.

Durante ese tiempo, me hice muy amiga de un chico: Miguel. Éramos compañeros de clase, compartíamos aficiones y había mucho cariño entre nosotros.

Tras 3 años de amistad y un primer intento que no funcionó, empezamos a salir el 5 de agosto de 2008.

Este verano hemos celebrado 9 años juntos.

Miguel era (y es) todo lo que yo había deseado: inteligente, sensible, cariñoso, creativo, guapo, atento, amable, culto y divertido.

Y, al principio, solo veía eso.

Pero, unos meses más tarde, descubrí algunos detalles de su carácter que no me gustaban demasiado. Ahí aparecieron las primeras peleas: cuando dejamos de ser la persona que el otro había idealizado.

Cuando apareció la persona real que cada uno éramos.

Desde nuestro inicio hasta el día de hoy, hemos vivido situaciones muy variadas. Hemos estado genial, pero también nos hemos querido mal, muy mal. De hecho, en el 2015, estuvimos al borde de la separación.

A día de hoy, estamos atravesando un periodo muy dulce en el que nos hemos convertido en familia desde que adoptamos a Bubbles, nuestro gato. Para todas las decisiones, ahora pensamos en los 3.

Establecer un vínculo amoroso es abrirse a la vulnerabilidad y el aprendizaje.

Dejar que tu enamorado vea tus dolores, tus zonas oscuras, tu mediocridad y tus días malos es mostrarte como el ser humano que eres.

A la vez, cuando te abres a alguien desde tu vulnerabilidad, sin poner barreras, aprendes a amar aquello que eres y aquello que la otra persona es.

Sin expectativas, sin salvadores, sin víctimas y verdugos, sin celos, sin juicios. Dejando ser al otro como es. Dejándole libre para ser.

La máxima expresión del amor es dar libertad para ser.

12 características para una relación amorosa con éxito

Con esta experiencia a mis espaldas, hoy quiero contarte las características que necesita una relación para ser extraordinaria.

Breve inciso:

Aunque, por mi condición sexual, me gustaría escribir lo más inclusivo posible, usaré las formas “él” y “ella” para referirme a los integrantes de la pareja. Mostrar que hay muchas posibilidades de relaciones es importante, pero en este caso he decidido priorizar la legibilidad del texto.

Autoconocimiento

Sin este ingrediente, los momentos difíciles se hacen mucho más duros. Cuando vives tu vida y tus relaciones en modo automático, siguiendo los patrones de comportamiento que en algún momento interiorizaste para sobrevivir, las peleas se vuelven absurdas.

En la infancia, aprendiste a relacionarte con el amor en base a la relación que tuviste con tus padres.

Por ejemplo, si tu madre te rechazaba cada vez que te acercabas a ella, es posible que tú hayas desarrollado una coraza protectora que muestre cierta frialdad hacia tu amado.

Para evitar caer en esas repeticiones, es esencial que cada miembro de la pareja se conozca a sí mismo y a la conexión que estableció con sus figuras de apego. De esta forma, puedes romper viejos patrones que limitan la capacidad de amar.

Libertad

No entiendo aquellas relaciones en las que hay prohibiciones. No puedes fumar, no puedes iniciar un proyecto profesional, no puedes vestirte así y ni se te ocurra ser amigo de tu ex.

Quitar libertad a tu pareja es cortarle las alas para que no pueda desarrollar todo su potencial como persona. ¿Es eso amor incondicional?

No. Es inseguridad.

Prohibes ciertos comportamientos porque crees que, si tu pareja vuela libre, perderás privilegios o dejará de quererte. Pero no tiene por qué ser así.

Al contrario, cuanto más autónomo sea, tendrás la seguridad de que sigue contigo porque realmente te quiere.

La libertad, además, incluye la capacidad de ser independiente, de poder ir a lugares o quedar con personas que no sean él.

Desarrollar aficiones, actividades o quedar con grupos que excluyan a tu pareja, permite que la relación se oxigene. Entran nuevas experiencias para cada uno y aparecen nuevos temas de conversación.

Confianza

La confianza está muy íntimamente ligada a la libertad.

Cuanta más confianza tengas en ti misma y en tu relación, más libertad dejarás. Cuando no la hay, aparecen las críticas, los celos y las prohibiciones.

Cometerás errores y herirás a los que más te quieren. Ante eso, el arrepentimiento sincero y la reparación de los errores son medicina. Parece sencillo, pero no siempre lo es.

En mi caso, tuve que aprender a confiar. En primer lugar, busqué la seguridad en mi interior, para lo que me sirvió estar arraigada a la tierra. Después, tuve la convicción profunda de que Miguel quiere mi bienestar y felicidad.

Honestidad

Si tu pareja es tan sincera como la mía, te dirá tu verdad a la cara. Las personas con las que convives, en especial aquellas con las que compartes mucho, tienen el superpoder de ver lo más feo de tu carácter.

A menudo, es posible que esas verdades te estallen delante sin barrera de seguridad. Y, a veces, la honestidad cruda duele.

No obstante, tras haber probado su ausencia con Marta, me quedo con la honestidad.

Sin ella, entras en críticas que dañan el amor. Además, a menudo, los reproches incluyen a terceras personas que tienen que escuchar “lo muy poco que te gusta que él actúe como una víctima en las peleas.”

Pero esa persona no va a convertirlo en alguien capaz de responsabilizarse. Lo tiene que hacer él. Para ello, tienes que ser honesta.

Luego dependerá de él cambiarlo o no. Esa será su libertad.

Intimidad

En invierno, tengo un momento favorito del día. Cuando Miguel, Bubbles y yo nos vamos a dormir. En la cama, antes de caer rendidos, nos pegamos los unos a los otros, buscando el contacto con la piel y el pelaje ajenos.

Esos momentos tan íntimos, tan nuestros, me hacen feliz.

Si he tenido un día de mierda, me alegro de poder terminarlo así de bien. Si ha sido un día brillante, me duermo sintiéndome afortunada por compartir mi vida con dos personas tan especiales.

Esos instantes en los que solo estáis vosotros, os convierten en una pareja. Y, con esos minutos, me refiero a las bromas internas, los motes cariñosos, los secretos que solo le cuentas a él, los primeros pedos y todo aquello que no compartís con nadie más.

La intimidad es mágica, disfrútala.

Cultivar el amor físico

En este punto, tenéis que buscar lo que es válido para vosotros.

Tengo parejas amigas que necesitan tener sexo cada día, otros que con una o dos veces al mes les basta y otros que prefieren estar colmados de caricias antes de recurrir al coito.

Porque el amor físico no solo es follar.

Es un abrazo, un baile, un cachete en el culo, un beso de bienvenida, otro porque sí, una caricia por la espalda.

Todo eso tiene que existir aparte del sexo, porque es otra forma de comunicación. Los cuerpos establecen una conexión desde otro lugar donde las palabras sobran.

En las últimas semanas, algunas de vosotras me habéis escrito contándome que no sabéis si queréis a vuestra pareja.

Para todas vosotras os digo: probad a darle un abrazo en un momento adecuado, sin expectativas ni juicios, evitando los pensamientos. ¿Qué sentís?

Una forma similar de entender la vida y las relaciones

Si tu pareja quiere dar la vuelta al mundo y a ti te encanta pasarte los fines de semana en casa viendo pelis, puede haber un problema cuando uno de vosotros decida seguir sus sueños.

Y, de la misma forma, si tú quieres convertirte en swinger y él prefiere la monogamia, algo no cuadrará.

En este punto hay que tener un aspecto en cuenta: las personas cambiamos.

Por ejemplo, antes eras heterosexual convencida, pero ahora te gustaría probar con mujeres (historia verídica de algunas lectoras). Para esta y para cualquier alteración que suceda, tienes que estar dispuesta a que la relación se transforme.

Quizá no es necesario romper, pero sí habrá que modificar ciertas normas o códigos que estaban asegurados.

Autoestima por parte de cada uno

Este punto es muy habitual en este tipo de listas: para querer a alguien es necesario quererse.

Yo te digo que sí y que no.

Por un lado, sí. Para confiar en él, dejarlo ser libre y estar dispuesta a aprender, una buena base con altas dosis de amor propio te irá muy bien cuando se presenten dificultades.

No obstante, también puedes empezar una relación, quererle mucho a él y nada a ti misma.

Es lo que me pasó a mí.

Sin embargo, lo más probable es que tengas que mejorar este punto si quieres tener una buena relación, igual que yo hice.

Si tienes autoestima, no dependerás tanto de él, ni temerás su rechazo, ni te contarás historias para no dormir que incluyen pensamientos como “no me da lo que necesito”, “no me apoya”, etc.

No hay que comunicarse siempre

Otro punto típico de las listas para tener una pareja exitosa, es la comunicación. No creo que deba ser siempre así.

Dime la verdad, ¿cuántas peleas inicias por una tontería?

Si eres como yo, probablemente te habrá pasado muchas veces. Cansados de darnos con la misma piedra, Miguel y yo optamos por otra solución.

Cuando hay un desacuerdo, sobre todo si es por una nimiedad, evitamos hablarlo en ese momento. Yo lo mando a la mierda por dentro; y él, seguramente, hará lo mismo conmigo.

Luego cada uno lo gestiona en su interior e intenta entender el punto de vista ajeno.

Después, más calmados, hablamos del tema. Aunque la mayoría de veces no tenemos esa necesidad, porque cada uno hemos aprendido la lección correspondiente.

Esta característica es muy masculina. Las mujeres tendemos a buscar puntos en común mediante el diálogo, pero ha llegado la hora de aprender de ellos en este sentido.

Acuérdate la próxima vez que te estés discutiendo porque no ha puesto el programa correcto de la lavadora.

Para evitar el sufrimiento, sentido del humor

Hay parejas que están enganchadas a los dramas. Para ellos, cualquier chorrada es el apocalipsis.

Seguro que conoces alguna.

Para mí, esas relaciones están construidas por dos personas que evitan el disfrute de forma inconsciente.

Y esa mecánica hay que cortarla bien rápido.

Si a ti te pasa, la próxima vez, trágate tu orgullo y ríete de ti misma. Haz una broma sobre tu comportamiento y verás cómo el enfado se enfría.

Con humor, las penas lo son mucho menos. Con la risa, tus miserias son más digeribles.

Abro digresión.

Voy a recomendarte dos series.

Para profundizar en lo de reírse de las miserias humanas, puedes ver la serie Louie. En muchos episodios, me reía de pena.

Si te gusta, después mira Horace & Pete, una serie maravillosa que ha subido al primer puesto de mi podio personal.

Ambas están creadas por el humorista Louis C.K.

Esta segunda no es para todo el mundo, ya que no es un serial al uso. Pero, si te gusta el buen cine de verdad, el que es casi o completamente poético, échale un vistazo. (Si estás deprimida, no es la mejor opción).

Cierro digresión.

Abrirse al cambio

Si lleváis mucho tiempo juntos, seguramente habréis vivido o viviréis una crisis. Porque uno de los dos cambiará, porque surgirán nuevos retos, porque llevaréis demasiado tiempo arrastrando hábitos tóxicos…

Las crisis duelen. Por ellas, te vuelves víctima y verdugo. En ellas, los monstruos de ambos están en una guerra que destruye vuestros cimientos.

Pero, precisamente por eso, los desequilibrios con mucho autoconocimiento por parte de ambos, son una oportunidad de crecimiento.

Si estás ahora en medio de una crisis, vívela; siente el dolor y deja que el aprendizaje surja, sea el que sea. Dile sí a las dificultades, no huyas de ellas. Cuanto antes las afrontes, antes las solucionarás.

La capacidad de despedirse desde el amor

Hoy en día, muchas personas se separan odiándose. Se han amado tanto que han discutido mucho y han terminado en el otro extremo.

Este punto no lo he vivido en mis carnes. Sin embargo, si llega el día en el que Miguel y yo decidimos seguir por caminos separados, espero recordar todo el amor y la intimidad que haya habido entre nosotros.

Porque tu pareja es o ha sido una de las personas más importantes en tu vida durante un periodo de tiempo. En algunos casos, os habréis amado tanto que habréis formado una familia.

Por lo tanto, ¿no es mejor despedirse agradeciendo todo el amor que habéis disfrutado juntos?

Ejercicios para el amor

Para este artículo, también te doy un par de ejercicios que te permitan descubrir cómo vives el amor.

La mirada amorosa

Si tienes pareja y le apetece hacerlo, puedes practicarlo con él. Si no, una buena amiga o familiar servirá.

Antes de empezar y, para entrar a tono, podéis hacer un enraizamiento o descubrir cómo estáis en el momento presente.

Colocaos enfrente y miraos a los ojos. En esencia, esta actividad consiste en mantener la mirada mientras vas notando cómo te sientes tú y tratar de percibir qué siente el otro.

Fíjate en lo que él te transmite, en lo que recibes; y, también, en lo que tú aportas. Aprecia los sentimientos que aparecen en este baile de observaciones.

Cuando lo sintáis, podéis encontrar una forma para terminar (con un abrazo, juntando las palmas de las manos o cómo os nazca de dentro).

Después, compartid la experiencia.

¿Habéis sentido lo mismo? ¿O era completamente diferente? ¿Qué os dice este ejercicio acerca de vuestra relación? ¿Encuentráis alguna correlación?

La definición del amor

En este artículo, yo te he dado mi definición de amor y las características que creo que debe tener. Sin embargo, no deja de ser una opinión.

Por lo tanto, te propongo que le pongas palabras a lo que es el amor para ti.

Si no se te ocurre nada, puedes escribir cómo te gustaría que fuera tu relación.

¡Cuidado! No escribas cómo te gustaría que fuera tu persona amada, sino cómo querrías que fuera vuestro enlace.

 

Algunas personas con las que aprender sobre el amor

Coral Herrera

Es una escritora feminista que crítica el amor romántico que nos han venido como único y verdadero en nuestra cultura.

Con ella, aprenderás que otras formas de quererse son posibles.

Viajamor – Elena Alonso

Escritora que me fascina que empezó su viaje por las letras porque el hombre al que ella quería prefería mirar al mar. De ahí, salió su primer libro.

Con ella, descubrí la libertad en el amor y las separaciones felices.

Paula Alcaide

Psicóloga especialista en terapia para mujeres lesbianas y bisexuales que quieren vivir libres de estigmas y vergüenzas.

Si vives cerca de Barcelona, te recomiendo el Grupo Gaviotas, un encuentro de mujeres lesbianas centrado en el crecimiento personal. Yo espero poder ir este próximo año en algún momento.

De Vermut

Canal de Youtube de una pareja de chicas lesbianas que cuentan historias de personas LGTB.

Además de divertirte con sus vídeos, si tienes preguntas o estás dentro de la comunidad gay, encontrarás una fuente de información fiable.

En el amor, regala sin exigir

He escrito este artículo porque muchas de vosotras me habéis escrito en alguna ocasión para explicarme las dificultades que afrontáis en este tema.

Los problemas en el amor surgen porque no nos han enseñado a amar bien. Hemos crecido en ambientes donde estaba condicionado por nuestro comportamiento, donde no se mostraba o donde era asfixiante.

Sin embargo, esto no sirve de excusa.

Si vives dificultades o dudas, descubre cómo quieres que sea para ti el amor.

En lugar de quejarte de lo que él hace o no hace, preocúpate por solucionar tus miserias en este terreno.

Y, a partir de ahí, regala tu afecto a tu pareja y a los que te rodean, tal como lo sientas en ese momento.

Todo lo que des, de alguna forma, te será devuelto.

Porque el secreto está en reconocer a tu pareja como un espejo que refleja tus luces y tus sombras.

Ahora te toca a ti. ¿Crees que falta alguna característica para mantener una pareja con éxito? ¿Qué es para ti el amor? Seguimos la conversacion en los comentarios.

Si te ha gustado este artículo y crees que esta visión del amor necesita expandirse, compártelo en tus redes, por favor.

Descubre los 5 errores que cometes cuando te adentras en el autoconocimiento

Y el curso gratuito Primeros pasos para escuchar tu cuerpo con ejercicios para gestionar tus emociones y aliviar tus malestares corporales

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15 comentarios
  1. m mercedes
    m mercedes Dice:

    la falta de honestidad hizo que acabara con una relación… tuve que ir viendo y con mucho dolor, lo que había realmente… nunca fue honesto con sus hijos, tampoco… tenía mucho miedo al rechazo, quizá…yo preguntaba lo evidente y recibía negativas, así hasta que no pude más…las faltas de honestidad se me acumularon.

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, M. Mercedes!

      Gracias por compartir tu experiencia. Comprendo el dolor que pudo suponer romper una relación por la falta de honestidad.
      Cuando vemos una cosa que no nos cuadra en una pareja, podemos aceptarlo con todas las consecuencias o seguir nuestro camino en solitario. Ambas opciones son válidas, solo necesitamos saber cuál es la que preferimos en ese momento de nuestra vida.
      Un abrazo!

      Responder
  2. Marie
    Marie Dice:

    Gracias por ese artículo tan completo!!!! Voy a buscar todas las referencias que compartes y deseo que sigas rodeada de amor humano y gatuno 😛😘

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Marie!

      Me alegra que te haya gustado el artículo 🙂
      Espero que aprendas tanto como yo con las referencias que he incluido.
      Yo también te deseo mucho amor para ti.
      Un abrazo!

      Responder
  3. Daniela
    Daniela Dice:

    Que bueno Nuria! Me viene justo éste artículo como todos los tuyos. Estoy conviviendo y me encuentro en una crisis con él hace un tiempo. Tuvimos nuestros problemas personales individualmente y eso repercutió inevitablemente en la pareja. Lo que me cuesta es ver cuándo es momento de separarnos, realmente nos queremos, hablamos mucho, creo que para él no es tan grave la situación y no cree que haya que modificar muchas cosas para sentirnos mejor y a mi me pasa que me cuesta cada dia de la convivencia. Besos

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Daniela!

      Gracias por compartir tu experiencia. Entiendo tu situación, es duro pasar por una crisis de pareja.
      Bajo mi perspectiva, lo mejor en estos momentos es tratar de ver qué es lo que tienes que aprender tú como persona en este caso. Muchas veces nos centramos en lo que el otro hace o no hace, y no nos fijamos en cómo nosotras contribuimos a la situación.
      Si te cuesta ver qué es lo que refleja la crisis o tu pareja sobre ti misma, te recomiendo que le eches un vistazo a este artículo:
      http://laescritoradetuvida.com/el-trabajo-byron-katie-amar-lo-que-es/
      Espero que te sea útil.
      Un abrazo!

      Responder
      • Daniela
        Daniela Dice:

        Clarísimo Nuria! Muchas gracias. Es verdad que muchas veces proyectamos en los otros o esperamos que otros”nos salven”, siempre me pregunto porque nos cuesta tanto entender que somos responsables de nuestra vida y por lo tanto de lo que nos generamos. A veces soy mas consciente de eso pero también me cuesta llevarlo a la acción por una cuestión de inseguridad y victimización, provocándome un autoboicot que me bloquea para la acción. Abrazo y gracias por tu generosidad !

        Responder
        • Núria
          Núria Dice:

          Claro, Daniela, responsabilizarse de una misma es costoso porque implica atreverse a ver aspectos un poco feos de tu personalidad. Pero no solo eso sino que, al hacerte responsable, también significa tomar acción para aceptar y cambiar esa parte más “fea”.
          Desde fuera y, de forma inconsciente, parece más fácil y seguro proyectar/culpar a los demás. Sin embargo, cuando aprendes a ser responsable, reconoces que se vive mucho mejor tomando las riedas de tu vida.
          Un abrazo y gracias por tus comentarios súper valiosos!

          Responder
  4. Isabel
    Isabel Dice:

    Qué bonito post 😀 Suscribo prácticamente todo lo que has dicho.
    Yo diría que para mí el amor es confianza plena en la persona y un “algo por dentro” que te hace seguir luchando por la relación aunque ya te creas exhausto. Como tú, valoro muchísimo la libertad. Jamás podría fijarme en alguien celoso o que me dijera lo que puedo o no puedo hacer. ¡Faltaba más!
    Me quedo especialmente con lo que le has dicho a Daniel “Muchas veces nos centramos en lo que el otro hace o no hace, y no nos fijamos en cómo nosotras contribuimos a la situación”. Voy a leerme el otro artículo que seguro que me aporta más luz sobre el tema. Soy muy de culpar mucho al otro y no veo la viga en mi propio ojo ^^ ¡Qué de cosas por aprender!

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Isabel!

      No te preocupes, es muy normal culpar al otro de lo que ocurre. Acostumbramos a hacerlo con casi todo el mundo, pero con la pareja y la familia es donde se ve más.
      Pero para eso estamos en el viaje hacia el autoconocimiento. ¡Para seguir aprendiendo! 😉

      Me ha encantado lo de que el amor es “algo por dentro”. Me ha parecido que te referías a lo que se siente en el cuerpo cuando estás con tu amado. ¡Esa sensación es maravillosa!
      Un abrazo!

      Responder
  5. Raúl
    Raúl Dice:

    Estupendo post Núria. No solo nos ayudas con tus artículos sino que también estoy conociéndome mejor, lo que me asombra y agradezco aún más.
    Sigue adelante con este Blog, ¡eres de gran ayuda!

    Responder
  6. Yohanna
    Yohanna Dice:

    Hola Núria! Quisiera hacer una pregunta que no tengo claro, ¿Qué pasa cuando en una relación a una persona no le gusta que compartas con alguien más ciertos detalles que sólo quiere que tengas con ella y nada más?, ¿Se toma como una prohibición en una relación o se pueden llegar a acuerdos?
    Además, ¿Por qué consideras que hablar con tu ex no es para nada malo?, ¿No hieres a la otra persona?
    Me gustaría saber tu opinión en base a estas dos problemáticas 🙂

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Yohanna!

      Gracias por tu comentario y por las preguntas interesantes que planteas.
      En primer lugar, quisiera dejar claro que, en general, creo que cada pareja debe establecer sus propios acuerdos en base a sus creencias y sistema de valores. Lo que a mí me ha funcionado para crear una relación amorosa en la que me siento cómoda, puede que no le funcione a otra persona.

      Teniendo esto en cuenta, paso a responder tus preguntas.

      En cuanto a lo de compartir detalles, habría que comentarlo entre los dos miembros y ver por qué uno no quiere compartir y el otro sí. En base a eso, si se puede llegar a un acuerdo (qué se puede contar y qué no, con quién se puede compartir y con quién no, etc.) en el que ambos se sientan cómodos, es lo mejor.

      Es cierto que pedirle a tu pareja que no cuente algo de la relación puede tomarse como una prohibición. Sin embargo, para estos casos, yo siempre tengo presente la máxima de “mi libertad empieza cuando la del otro termina.” En base a eso, para mí es lícito que mi pareja establezca ciertos límites que lo conciernen a él.

      Te lo ilustro con un ejemplo. A mí me hubiera encantado publicar este artículo con una fotografía de Miguel, Bubbles y yo. No obstante, a Miguel no le gusta que haya fotografías suyas en Internet. Al comentárselo a él, me dijo que podía hacerlo si le pixelaba la cara o si hacia un montaje poniendo la cara de Bubbles como la suya.

      Yo no quería ninguna de estas opciones. Aun así, respeté su decisión y, por eso, busqué fotografías de parejas ajenas.

      Por último, en lo que respecta al hablar con el/la ex. Yo no considero que sea malo porque para mí no tienen cabida los celos dentro de la relación. Por lo tanto, si la actual pareja tiene celos o se siente herido, considero que es un problema que debe gestionar él o ella. Ese tipo de sentimientos suelen estar relacionados con la falta de autoestima o confianza en uno mismo. Cuando una de estas dos cosas faltan, hay consecuencias en muchas áreas de la vida; por lo tanto, lo mejor es tratar de sanar esa herida interna.

      Además, para mí, no dejar que me relacione con mi ex, es como pedirme que no vea a mi familia o mis amistades. Es una prohibición que coarta mi libertad para ver a las personas que son importantes en mi vida. En caso de tener ese problema, sería mi pareja quien tendría que aplicarse la máxima de “mi libertad empieza cuando la del otro termina.”

      Esta es mi opinión para estas dos preguntas. Ahora bien, como te he comentado al principio, cada relación debe establecer sus límites en base a lo que a los deseos y opiniones de sus miembros.

      Espero haberte ayudado con mi respuesta.
      Te mando un abrazo!

      Responder

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