Las mujeres que no tienen orgasmos (10 claves para ponerle remedio)

Muchas veces me he encontrado con mujeres que nunca habían tenido orgasmos. Por mi condición de mujer y terapeuta, las he conocido de todas las edades: desde adolescentes (mis amigas) hasta adultas (en su mayoría, clientas).

Entre todas ellas, las hay de dos tipos: las que nunca han alcanzado un orgasmo y las que pueden conseguirlo ellas solas, pero nunca en pareja.

No tengo estadísticas concretas, pero la cantidad de mujeres en esta situación es alarmante. Por desgracia, la anorgasmia es algo bastante común.

Esta situación me preocupa personalmente porque un cuerpo con capacidad de tener orgasmos es un cuerpo vibrante, con capacidad para el disfrute en todos los sentidos.

De hecho, algunos autores de terapias corporales, consideraron la capacidad orgásmica de un individuo para valorar su estado de salud.

Por todo esto, me he decidido escribir algunas claves para las que no encuentran su disfrute total.

¿Eres tú una de ellas?

¿Tienes algún trauma sexual o has sufrido abuso?

Si alguna vez has vivido un episodio sexual desagradable, es bastante probable que tu capacidad orgásmica esté reprimida como respuesta al estrés postraumático.

En caso de que sospeches que este pueda ser tu caso, te recomiendo ayuda de un profesional para ponerle solución. Acompáñate de doctoras, psicólogas o sexólogas.

Descarta que haya un problema físico

Una revisión ginecológica no vendría nada mal. Coméntalo en la consulta y pídele que compruebe que todo está bien en tus órganos sexuales.

Si todo está en orden, sigue indagando.

Obsérvate en el momento

Si sabes que no puedes tenerlos, presupongo que alguna vez lo has intentado. La próxima vez fíjate en lo que ocurre en ti: ¿te pones rígida? ¿estás todo el rato pensando? ¿contraes tu respiración? ¿no sabes qué es lo que te gusta? ¿sientes vergüenza?

Baja al cuerpo y respira

Algunas mujeres tienen dificultades para llegar porque están todo el rato pensando: ¿le estará gustando? ¿me gusta esto? ¡qué barriga más gorda tengo!

En ese momento, pensar en ese tipo de cosas no es nada erótico. ¿Qué puedes hacer?

Bajar al cuerpo. Esto significa que te fijes en lo acaricias o es acariciado, en lo que hueles (¿alguna vez has husmeado el cuello, el pecho, la axila o la ingle de tu pareja?), en lo que oyes (fíjate en vuestros sonidos y jadeos o en las palabras que os decís)…

Siente cualquier sensación corporal que aparezca. Y, sobre todo, respira.

¿Tu respiración es superficial, se corta o es profunda? Céntrate en ella y respira profundamente, que el aire llegue hasta tu pelvis, recorriendo todo tu tronco.

Comprueba que tu pelvis no esté cargada de tensiones

Expliqué este punto en este otro artículo.

Hazte responsable de tu placer

Este punto está dedicado, en especial, a aquellas mujeres que tienen pareja y no pueden compartir sus orgasmos con él o ella.

Por educación, algunas tienden a dejar que sea la otra persona la que se encargue de proporcionarles el orgasmo. El problema es que no sabe qué es lo que te gusta, por lo que tienes que ser tú misma la que lo descubra.

Además, si tu pareja es hombre… él ni siquiera tiene una vulva, por lo que tiene más difícil saber qué nos hace disfrutar.

Si lo sabes, dile cómo quieres ser acariciada. Si es un buen compañero/a, aceptará de buen grado darte aquello que deseas.

Si no lo sabes, sigue leyendo.

¿Cómo vas con la masturbación?

La masturbación debería recomendarse por la gran cantidad de buenos ratos que te proporciona. Puedes masturbarte para ganar energía y creatividad, subir tu estado de ánimo, combatir el aburrimiento o el insomnio, sentirte sexy y un largo etcétera.

Si nunca te has masturbado, te doy algunas claves:

Haz que tu primera vez sea especial

En las pelis, lo típico es que la primera vez de una pareja sea romántica. ¿Por qué no hacer algo así para ti?

Ponte unas velitas, una música agradable, prepárate un baño caliente, masajéate el cuerpo… lo que se te ocurra.

Busca estimulación

Si el ambiente que has preparado no te excita por si solo, ten a mano algo que sí pueda conseguirlo: tu imaginación, un relato erótico, una peli erótica o porno, algún pequeño vibrador…

O, sencillamente, empieza a acariciar tu vulva de forma superficial. Si quieres, por encima de las braguitas.

Encuentra lo que te gusta

Para ello, es posible que tengas que probar más de una vez. Las clásicas, que gustan a muchas mujeres son:

  • Los dedos para acariciar el clítoris u otras zonas de la vulva
  • Introducir los dedos en la vagina y con la otra mano seguir acariciando el clítoris
  • Frotarse contra un cojín. Si temes que se manche, cúbrelo con una toalla.
  • El chorro de la ducha, algo intenso al principio. Maravilloso para el final.
  • Algún juguete sexual
  • Si tienes más sugerencias serán bienvenidas en los comentarios

Prueba y prueba

Puede que la primera vez no consigas nada, pero no desistas. La práctica te irá mostrando qué es lo que te excita y lo que no

Disfruta de todo el recorrido

Si no llegas al orgasmo o no lo haces siempre, no pasa nada. Goza también de las caricias y el momento de relajación. Es tu momento especial y eso ya es un buen motivo para deleitarte.

Si ves que no lo consigues, busca ayuda profesional

Con algunas técnicas de la terapia de movimiento, yo puedo ayudarte.

La penetración no lo es todo

En caso de que tú problema sea que no puedes tener orgasmos con un hombre, quizá estaría bien revisar vuestras prácticas sexuales.

Todavía hay muchas personas que buscan alcanzar el clímax durante el coito. Para ellos, es más fácil. Pero nosotras lo tenemos complicado.

Nuestro órgano sexual para el placer es el clítoris, ya que es el que tiene mayores conexiones nerviosas; así que no puedes descuidarlo. Si quieres hacer alguna pausa y disfrutar de otros estímulos, claro que puedes dejarlo de lado.

Vuelve a él siempre que busques un placer más intenso.

No sigas fingiendo

Muchas mujeres optan por fingir. Y no las culpo. A veces el sentimiento de vergüenza y frustración es tan grande que es inevitable hacer ver como si todo fuera bien.

Si no te acuestas siempre con el mismo, la próxima vez no lo finjas. Cuéntale que tienes dificultades, que te gusta disfrutar del sexo pero que quizá no llegas al clímax.

Decirlo aliviará esos momentos en los que él o ella pone mucho empeño mientras tú te pones cada vez más nerviosa (un clima que no favorece el placer).

Si tienes pareja estable y ya lo has fingido, puede que sea algo más complicado. Entiendo que no quieras herirle o crear una crisis contándole la verdad. (Aunque eres libre de hacerlo, sí ese es tu deseo).

Si no quieres destapar tu secreto, opta por la vía más suave: proponle nuevas opciones. Dile que te gustaría probar cosas nuevas. En este caso, te tocará hacerte responsable de tu placer, buscar aquello que te estimula y pedírselo en vuestras prácticas.

¿Qué sientes con todo este tema?

Si leyendo este artículo o durante el sexo, sientes vergüenza, suciedad, tristeza, rabia… puede ser un indicador de que algo no está funcionando como debería. Indaga en tus emociones, ellas te darán respuestas.

¿Qué hacer si eres un hombre?

Lo primero de todo, gracias por llegar hasta aquí. Eso significa que estás preocupado por el disfrute femenino, algo que dice mucho de ti.

En segundo lugar, quiero disiparte una duda: ¿cómo saber si está fingiendo o es real?

Hay muchos indicadores corporales que pueden mostrar que el orgasmo es real, como las contracciones vaginales. El problema está en que algunas mujeres, sobre todo las que no tienen problemas cuando están en soledad, se vuelven unas expertas en esto del fingir.

Para ello, te recomiendo que te fijes en indicadores que ella no puede controlar como los latidos del corazón. Tras el orgasmo, el corazón está acelerado o tiene un latido más fuerte; así que según estén las palpitaciones en el pecho, podrás intuir la respuesta.

Si descubres que su goce no es del todo real, no te lo tomes como algo personal.

Puede ser que no tenga nada que ver contigo. Además, las mujeres cargamos con demasiado peso del machismo y su represión sexual para que, encima, nos culpes por la falta de orgasmos.

Te aseguro que ella no estará cómoda con la situación y más de una vez se habrá preguntado por qué no consigue lo que tanto anhela.

La única solución aquí pasa por el diálogo entre los dos. Tú la conoces mejor que yo, así que busca sacar el tema de una forma que ella no se sienta culpable.

Puedes decirle que te gusta que ella disfrute y que, por eso, estás dispuesto a buscar soluciones.

A partir de ahí, buscad juntos soluciones. Puedes pasarle este artículo o este otro. Y divertíos buscando ponerle remedio.

 

Ahora, me encantaría que comentaras sobre el tema. ¿Tienes o has tenido anorgasmia alguna vez? ¿Cómo te sentías o sientes? Si te da vergüenza hacer un comentario usando tu nombre, puedes publicarlo como Anónima 😉

1 comentario
  1. Isabel
    Isabel Dice:

    Buenas ^^

    Inauguro la zona de comentarios! jejeje.

    ¡Es un tema interesante! En mi caso el orgasmo depende mucho de la persona con la que me esté acostando, del nivel de excitación que me produzca. Me da que es rollo muy mental 😛 Cuanto más me ponga esa persona, más fácil será que llegue al orgasmo. A veces no he llegado por falta de confianza con la persona, o por haber estado más centrada en la otra persona que en mí misma. También creo que a veces le damos tanta importancia al hecho de llegar al orgasmo que nos olvidamos de disfrutar por el camino y oh, sorpresa! tampoco hay orgasmo. Al final para mí lo importante es que me lo pase bien, de buen rollo, que hay orgasmo, genial, que no lo hay, también genial! Y curiosamente cuando más igual te da, viene con más facilidad. Por qué será! jejeje.

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