Cómo conocerte a través del ciclo menstrual

¿Te pones de mal humor cuando tiene que bajarte la regla? ¿Estás más sensible o lloras con facilidad durante tu menstruación? ¿Desearías tener siempre la misma energía que cuando tu periodo ha terminado? ¿Hay días en los que estás muy excitada y no sabes el porqué?

Si alguna vez has notado este tipo de cambios en ti o en las mujeres que te rodean, quédate aquí porque voy a explicarte los cambios mentales, emocionales y corporales que ocurren durante el ciclo menstrual.

Si eres hombre, será genial que leas este artículo también. Estas diferencias son reales y sentidas en muchas mujeres. Con este artículo, podrás comprendernos mejor.

Antes de empezar, una aclaración.

Este artículo es la continuación de otro en el que expliqué cómo evitar o favorecer el embarazo conociendo tu ciclo menstrual.

Allí conté los cambios físicos que se daban, mientras que lo mental y emocional se mantuvo en segundo plano. Por lo tanto, si quieres investigar sobre el tema, lee ese post también.

Veamos ahora qué otro tipo de variables tener en cuenta durante tu ciclo menstrual.

Fase preovulatoria

Es la que sucede justo después de tu ciclo menstrual y hasta que te preparas para ovular.

Estos días es probable que tengas más energía, y estés con ganas de comerte el mundo. Yo me siento invencible: no hay nada que me pueda tumbar.

Es una fase muy mental. Como en la cabeza todo es posible, puede que tiendas a llenarte de compromisos (desde hacer la limpieza a fondo de tu casa, hasta ponerte al día con tu proyecto creativo).

Tranquila, más adelante, bajarás a la Tierra.

De todas las fases, esta es la más parecida al sentir masculino. Estamos menos apegadas a los sentimientos, somos rápidas con el lenguaje y llevamos un carro de energía a nuestra espalda.

Para hacer deporte, es la mejor de todas. Corres más, tienes más fuerza y potencia, tienes ganas de salir a la calle, ir al gimnasio o hacer tu calistenia (el programa de entrenamiento que sigo ahora es este).

A nivel emocional, no suele haber grandes desequilibrios. Por lo general, estás tranquila, alegre y confiada.

También es posible que te apetezca estar a solas (de hecho, casi todas las fases te lo van a pedir, menos la ovulatoria). Por esta necesidad de soledad, en cuanto al sexo, es posible que prefieras masturbarte.

Desde hace un tiempo, me he acostumbrado a usar las virtudes y defectos de cada una de mis fases para organizar mi agenda.

Por eso, aprovecho la preovulatoria para hacer todo aquello que me dará pereza en otro momento: registro facturas, me pongo al día con el email y las tareas pendientes, respondo whatsapps atrasadísimos.

Si durante tu menstruación no has podido descansar, esta fase se vuelve más oscura: estarás más negativa, cansada y apática.

Fase ovulatoria

Es la fase de los días previos y posteriores a la ovulación.

Esta ha sido, durante mucho tiempo, mi favorita. Es una fase en la que sigues teniendo energía. No obstante, es una energía que se va hacia afuera: te apetece conectar con otras personas.

Si eres una persona muy social, quizá te da por tener muchas citas. Si amas la soledad tanto como yo, puede que llames a esa persona que adoras y no ves a menudo.

A no ser que tengas un gran problema en tu vida, la ovulatoria no falla. Ella siempre está de buen humor, siempre dispuesta a disfrutar, siempre con energía para cuidar y cuidarte.

Esos días, yo soy puro deseo. Además del sexo, quiero deleitarme con todo lo que me gusta: leer un buen libro, abrazarme a Miguel, pasear por la naturaleza.

Lo que menos me gusta es trabajar en algo que no me produzca placer.

A medida que me voy haciendo mayor, noto cómo estos días mi cuerpo pide ser fecundado. Es algo curioso, porque en otras fases no anhelo tener hijes. Sin embargo, sí noto la famosa llamada del reloj biológico durante algunos días al mes.

Por suerte, también escucho la voz de mis otras fases, que prefieren la tranquilidad y el silencio antes que un hije (lo siento por mi madre y mi suegra 😛 ).

Fase premenstrual

Cuando la ovulación ha pasado, llegan los días más temidos por muchas. Durante mucho tiempo, yo también odié mi premenstrual.

Sin embargo, a medida que voy conociendo sus capacidades y respeto sus ritmos, cada vez me gusta más.

Esta fase llega para que bajes a la tierra, al cuerpo y a ti misma. Viene a reclamar lo que es tuyo y no está dispuesta a hacer ningún tipo de concesión.

La imagen que tengo de ella es la de una guerrera vestida de negro, montada en un caballo negro, con una lanza en su mano derecha.

La premenstrual necesita luchar por lo que es importante: tu tiempo, tu autocuidado, tus derechos (o lo que para ti sea necesario). Por eso, la emoción más importante estos días es la rabia. Gracias a la rabia, puedes cambiar tu vida.

Si tratas de seguir el ritmo rápido del mundo, el enfado se volverá contra ti. Es entonces cuando se genera el mal humor, la tristeza, la irritabilidad y todas esas emociones difíciles asociadas al Síndrome Premenstrual.

Tu cuerpo se va hinchando, porque está preparándose para cargar un posible óvulo fecundado. Por eso, a medida que va avanzando, la premenstrual necesita descanso. Tienes que ir preparando una cueva donde no entren ni el trabajo, ni las obligaciones.

¿Es posible disfrutar de la fase premenstrual?

Si sigues su deseo, sí. Es difícil, porque nuestro mundo no acepta mujeres que pelean, que no cuidan y se centran en ellas. Sin embargo, a medida que vas aceptando tu premenstrual, te resulta más fácil confiar en ti misma y hacer lo que te da la gana.

Fase menstrual

Yo empiezo a notar la llegada de esta fase un par de días antes del sangrado. Para mí, su momento álgido es durante estos 2 días previos y los 2 primeros días de menstruación.

Durante 4 días al mes, no me pidas gran cosa. Todo lo que quiero es dormir, descansar, moverme poco, leer o ver pelis con mi bolsa de agua caliente en el vientre y volver a dormir.

Cuando la dejamos que se exprese en todo su esplendor, es una fase muy conectada con lo animal. De hecho, yo me siento como una mamífera del polo norte. En mi cuerpo es invierno, aunque en la calle estemos a 35º.

La menstrual tiene facilidad para meditar, porque es su estado natural. Si quieres aprender alguna técnica, aprovecha este momento.

Unos días antes de esta fase y durante ella, también puedes llegar a tener sueños lúcidos que hablan sobre tu vida.

Durante los días de sangrado, el sexo puede ser muy especial porque te conecta al otre de una forma más profunda, más vulnerable. Ahora bien, para disfrutar de esta sexualidad, será necesario que tú y tu pareja estéis comodes por posibles manchas de sangre. (No, no parecerá la matanza de Texas).

A nivel emocional, hay una gran sensibilidad y la lágrima saldrá con mucha facilidad. Si sientes que otros días has reprimido tu tristeza, aprovecha para ver una peli o hacer alguna actividad para soltarla. Yo me pongo videos en Youtube de animalitos.

Pasados los primeros días, el cuerpo se va activando. Entonces, me preparo para revisar todo el ciclo a nivel personal y profesional. Después, planifico en qué me quiero enfocar cuando llegue, de nuevo, la preovulatoria.

¿Cómo conocer tus fases?

Las explicaciones de cada una de las fases están basadas en mi propia experiencia personal. Quizá no te sientas identificada con ellas o no notes ningún cambio especial.

A mí me da por llorar durante la regla. Puede que tú tengas ganas de gritar. Está bien así. Lo importante es que sepas qué es lo que te sucede a ti.

Para ir conociéndote, recomiendo que hagas un registro diario de tus sensaciones, emociones o experiencias. Muchas mujeres usan un diagrama lunar. Yo prefiero escribirlo en una libreta porque encuentro que el diagrama deja poco espacio para explicar cómo me siento.

Si no notas cambios durante tu ciclo, que puede ser, recomiendo que hagas el registro durante un tiempo. He tenido amigas y clientas que no sentían diferencias; pero, al explorarse, los descubrieron.

A veces, solo es cuestión de prestarle atención.

Ten en cuenta que los cambios entre fases no suceden de un día para otro ni son todos los meses iguales. Seguramente, sentirás días o ciclos en los que habrá matices. Por ejemplo, el cansancio de la menstrual llega de forma gradual durante tu premen. O, si estás atravesando un momento difícil, quizá tu ovulatoria no llegará repleta de placer.

¿Y qué ocurre durante la menopausia?

Yo prefiero no hablarte de la menopausia, porque no la he vivido todavía. No obstante, te recomiendo la lectura de un libro: La sabiduría de la menopausia, de Christiane Northrup.

Su autora es ginecóloga, pero tiene una perspectiva de la salud holística. Por eso, tiene en cuenta los cambios emocionales que pueden afectar al cuerpo durante esta etapa vital.

Confío en su criterio porque aprendí mucho, hace unos años, con Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer.

 

¿Te sientes reconocida en estas fases? ¿O las tuyas son diferentes? ¿Cómo son tus ciclos? Comparte tu experiencia en los comentarios para que podamos aprender de ti.

Si has llegado aquí de casualidad, pero quieres seguir aprendiendo a escuchar tu cuerpo y emociones, apúntate a la lista de correo. Así podré enviarte la clase online Primeros pasos para escuchar tu cuerpo.

 

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