Guía completa de relajación para principiantes

Te levantas con el odioso despertador. En el mejor de los casos, desayunas un café con tostadas antes de que se haga demasiado tarde para ir al trabajo. Intentas esforzarte entre reuniones, llamadas, el compañero pesado que te interrumpe cada dos por tres, los Whatsapp de tu familia y las notificaciones de Facebook. Comes cualquier cosa rápida. No puedes permitirte detener el día.

Por la tarde, te apetecería echarte una siesta o tener tiempo para ti, pero tienes que seguir el ritmo. Quizá trabajas más. O quizá te toca pasar tiempo con tus hijos. Te preguntas si ellos tienen energía infinita.

Llega la noche y estás demasiado cansada como para cocinar, así que preparas unos filetes empanados con patatas o una pizza congelada. Acuestas a los niños y te derrumbas en el sofá para ver cualquier chorrada. Por la mañana, estás agotada.

En una sociedad como la nuestra, vivir relajada es cada vez más difícil. Tienes que cumplir con todo, aunque la salud se te quede por el camino. Pero, cuando llevas demasiado tiempo acelerada, el cuerpo y la mente se resienten.

Quizá ya te está pasando.

Te duele la cabeza, la espalda, te dan calambres en las piernas, tics nerviosos y aprietas la mandíbula. O el médico te ha comentado que tienes el colon irritable, notas palpitaciones, o lidias con la presión alta. O te sientes inundada por la tristeza, la frustración, la ansiedad, la desesperación. Te distraes fácilmente, no puedes parar de pensar, te olvidas de lo más importante, te cuesta decidir. O bien estás deprimida, te sientes sola y alienada, no sabes qué quieres hacer con tu vida.

Si te identificas con el último párrafo, tengo algo que puede ayudarte. Te he preparado una guía completa con diferentes ejercicios para que aprendas a relajarte.

Antes de pasar a la práctica, hay dos consideraciones que quiero darte.

En primer lugar, quiero nombrarte el libro que me ha ayudado para preparar este artículo: Relajación total, de John R. Harvey. Este post es el resultado de una mezcla entre lo que he aprendido con este manual y mi perspectiva sobre el tema.

En segundo lugar, quiero introducirte la relajación a nivel teórico.

La palabra relajación proviene del latín relaxare, que significaba aflojar. Qué sugerente la etimología en este caso. Aflojar, aplicado a la tranquilidad, me transporta a dejar de defenderse, bajar la guardia, dejarse hacer.

Es difícil soltarse por completo. Porque dejar de controlar la situación implica sentirse vulnerable, sensible. Y, ay, qué difícil es bajar la guardia en aquellas zonas donde te han herido; porque donde están tus cicatrices (físicas y emocionales), es donde más tensión acumulas.

Por ejemplo, si has sido abusada sexualmente, es muy probable que tu zona pélvica o tus genitales estén cargados de rigidez. Quizá has desarrollado alguna enfermedad, o te duele mucho al menstruar, o has apretado tanto la pelvis que no notas nada en ella.

Cuando te relajas, es posible que aparezcan sensaciones no agradables. Quizá te incomodas, recuerdas episodios de tu vida dolorosos o no sabes cómo actuar desde ese estado.

Es difícil sentirse así. No obstante, si te ocurre algo parecido tras practicar alguno de estos ejercicios, te animo a que vivas esas experiencias. A medida que te acostumbres a estar relajada, la incomodidad dará paso al bienestar.

En ese sentido, relajarse implica ensanchar el camino para que las sensaciones de vitalidad y goce puedan traspasarte.

No obstante, tu camino de relajación puede ser diferente del mío. Porque no todas tenemos las mismas experiencias vitales, por lo que no tenemos el mismo patrón de tensión. Es importante, por lo tanto, que vayas conociéndote en ese sentido. Y, para ello, es interesante conocer los 5 niveles.

Los 5 niveles de tensión y relajación

La relajación puede experimentarse desde diferentes áreas de nuestra existencia (las que ahora describiré por separado). Cada una de ellas, tiene sus matices. Aunque, como los seres humanos formamos un sistema completo, sin separaciones entre lo mental y lo emocional, podemos extender la relajación desde uno de esos puntos al resto de niveles.

Pero vamos a explicar cada uno de ellos por separado.

El nivel muscular

Esta tensión se forma por la contracción de los músculos esqueléticos, los que controlamos conscientemente. Seguro que, en algún momento de tu vida, has experimentado el dolor asociado a esta zona: dolores de cabeza, tensión en los hombros, ciática, bruxismo, espasmos musculares, entre otros.

El nivel autónomo

Este tipo está asociado al cuerpo también. Sin embargo, se produce a partir del sistema nervioso autónomo, que dirige aquellas funciones que no controlamos conscientemente. Cuando estás nerviosa en este punto, es posible que experimentes taquicardia, respiración excesiva o débil, hormigueos en las extremidades, sudoración excesiva, etc.

El nivel emocional

En este punto, mi opinión y la del libro difieren un poco. Según John R. Harvey, la relajación emocional implica soltar las emociones negativas crónicas (miedo, rabia, tristeza y el resto de sentimientos asociados a estos tres principales).

Sin embargo, para mí, la tranquilidad emocional se produce cuando nos permitimos experimentar los sentimientos como un flujo constante. Porque, cuando los aceptamos y dejamos de reprimirlos, nos damos cuenta de que vienen y van, nunca son constantes.

Por ejemplo, si me siento triste y le doy un lugar dentro de mí a esa melancolía, podré encontrarle un sentido y aprender el mensaje que esa tristeza me trae. Sin embargo, cuando no me permito vivirla y/o expresarla, se crea la tensión.

La relajación emocional, por lo tanto, no consiste en rechazar las emociones consideradas como negativas. Al contrario, se trata de vivir todos los matices emocionales posibles y, cuando llegue el momento, dejarlos ir.

Sabrás si estás tensa a nivel emocional si tienes ansiedad, depresión o te cuesta gestionar tus emociones, te encuentras desbordada por ellas o no sabes qué es lo que sientes.

El nivel mental

Este también es muy común. Estás tensa a nivel mental cuando no puedes parar de darle vueltas a un asunto, o cuando estás dispersa y te cuesta concentrarte.

Cuando las preocupaciones ocupan tus pensamientos, es más que probable que le estés dando vueltas al pasado o al futuro. Sin embargo, cuando te centras en tus percepciones corporales, te conectas con el presente y la rigidez mental desaparece gradualmente.

El nivel espiritual

La tensión a nivel espiritual no tiene nada que ver con la pertenencia a una religión o no. Al contrario, se relaciona con el autoconocimiento y el sentido que le das a tu vida.

Cuando te sientes desconectada de ti misma, no tienes objetivos que perseguir, no sabes cómo alcanzarlos o tu vida te aburre, es probable que tengas estrés en este nivel.

 

El nivel muscular y el autónomo son los únicos que implican el cuerpo en exclusiva y, como esta es una web donde trabajamos desde la perspectiva corporal, son los niveles a los que prestaré más atención en esta guía.

Esta elección no es aleatoria, así que te voy a dar dos motivos por los que me centraré más en el cuerpo.

El primer motivo es que los cambios que se realicen en uno de los niveles implicarán al resto, porque los 5 están relacionados, no son sistemas separados entre sí. Por ejemplo, con la practica continuada de la relajación autónoma, es posible que dejes de sentirte ansiosa (nivel emocional) y encuentres cuál es el sentido de tu vida (nivel espiritual).

Sin embargo, la relajación también puede producirse en el otro sentido. Es decir, si te sientes cómoda con tu vida, es más que probable que tu vida esté marcada por las emociones positivas y tu cuerpo esté libre de tensiones en mayor medida.

Aun así, en mi opinión, es más agradecido trabajar con el cuerpo. Y este es el segundo motivo por el cual me centraré en el nivel muscular y autónomo: porque el cuerpo existe en la realidad física, es tangible. Por lo tanto, ocuparse de él es más fácil cuando quieres aprender a relajarte.

Una vez han quedado claros los niveles de relajación y tensión posibles, pasaré a explicarte los ejercicios que considero más valiosos para cada punto.

Ejercicios para relajar el nivel muscular

La tensión en este nivel se produce cuando usas un músculo de la misma forma durante mucho tiempo. Es decir, cuando pasas horas en una misma postura, repites un movimiento o reprimes una emoción.

Por ejemplo, si estás acostumbrada a ignorar tus ganas de llorar, es posible que los músculos de tus globos oculares se endurezcan; y, con el tiempo, eso puede provocar que necesites gafas.

Por lo tanto, para relajar los músculos esqueléticos, es necesario que tomes consciencia de la cantidad de tensión que hay en ellos. Para ello, quiero presentarte dos actividades en forma de audio.

Exploración corporal

Este ejercicio está en la web desde el primer mes de vida de La escritora. De hecho, es uno de los primeros que presento en el curso Primeros pasos para escuchar tu cuerpo.

A pesar de que la calidad de la grabación no es perfecta (por ser el primero que hice), te será muy útil.

Con este audio, harás una exploración corporal de tu cuerpo en el momento, desde los pies hasta la cabeza. Podrás moverte como tú quieras, no tendrás que estar quieta si no te apetece. Y por eso creo que es especialmente útil. (Haz click en el último link y accederás a ella).

Porque, muchas veces, cuando te inicias en la relajación y haces exploraciones corporales en quietud, aparecen unas ganas irrefrenables de moverte, pero tienes que luchar por seguir quieta. Con esa batalla interna, es imposible relajarse.

Así que, si eres de las que no puede parar quieta, pero necesita aflojarse, prueba con esta exploración corporal.

Relajación sistemática de tensar y soltar

A no ser que lleves tiempo adentrándote en tu conciencia corporal, es posible que no sepas reconocer cuándo tus músculos están relajados y cuándo no. Quizá sólo lo notas cuando es demasiado tarde y te duelen.

Si este es tu caso, te irá muy bien este segundo ejercicio, que consiste en ir tensando y soltando diferentes grupos de músculos. Al incrementar la presión, podrás observar si esa zona tiene rigidez de forma habitual y, en caso de que así sea, podrás aflojarla.

Este ejercicio está pensado para ser practicado mientras estás estirada sobre el suelo. No obstante, si para ti es una dificultad adoptar esta postura o te cuesta estar quieta con las actividades de relajación, puedes probar sentada en una silla o mientras vas andando por la sala en la que lo practiques.

Ejercicios para relajar el nivel autónomo

El sistema nervioso autónomo se activa y relaja según los estímulos que le vengan del exterior. Si estás en una situación estresante como, por ejemplo, una leona persiguiéndote, el sistema nervioso autónomo incrementará las palpitaciones del corazón, aumentará tu capacidad respiratoria, dará fuerza a los músculos, etc.

Si consigues no convertirte en el menú de una manada de leones, el mismo sistema interpretará que el peligro ha pasado y, por lo tanto, mandará la señal para que todas esas funciones inconscientes se relajen.

El problema es que vivimos en una cultura de estrés constante. Muchas personas se han acostumbrado a vivir como si tuvieran una manada de fieras persiguiéndoles todo el día. Hoy en día, los leones son el trabajo, los horarios y las obligaciones.

Por este motivo, el sistema nervioso autónomo nunca tiene la ocasión para relajar el cuerpo. Si te has sentido reconocida en los síntomas de tensión en este nivel que antes he descrito, échale un vistazo a este apartado.

Atención en la respiración

La respiración es la única función corporal que depende del sistema nervioso autónomo y, a la vez, se puede controlar de forma voluntaria. Cuando tomas consciencia de tu respiración y la conduces hacia el ritmo necesario para distenderte, puedes cambiar tu estado.

La respiración suave, tranquila y diafragmática tienen la capacidad de tranquilizar el sistema nervioso autónomo. Por lo tanto, cuando estés experimentando estrés y no puedas hacer un ejercicio para liberarte de él, acude a tus pulmones.

No me detengo más aquí porque hay muchas meditaciones guiadas de atención a ella en internet.

La relajación autógena

El nombre de esta técnica hace referencia a la capacidad auto-reguladora del cuerpo a través del sistema autónomo y a su capacidad de recuperación.

Para esta técnica, es necesario que te tumbes en el suelo sobre una esterilla o una alfombra y repitas las frases que te incluiré a continuación.

Verás que las oraciones hacen referencia a unas determinadas sensaciones corporales como “Me pesa el brazo derecho.” Cuando digas cada una de las expresiones, trata de visualizar que eso está ocurriendo en tu cuerpo, pero sin forzarlo. Es decir, permite que las percepciones aparezcan, sin luchar por que ocurran.

A medida que vayas repitiendo las frases, es posible que te distraigas o te quedes dormida. Si te quedas dormida, no hay problema. Si notas que has empezado a pensar en otros temas, vuelve a repetir el enunciado por el que ibas.

Para usar la relajación autógena, tienes que tumbarte en el suelo cómodamente (puedes usar un cojín para las rodillas y otro en las cervicales), tomar conciencia de tu respiración y repetir 3 veces cada una de estas expresiones mientras visualizas que esas sensaciones aparezcan.

Me pesa el brazo derecho.

Me pesa el brazo izquierdo.

Me pesan ambos brazos.

Me pesa la pierna derecha.

Me pesa la pierna izquierda.

Me pesan ambas piernas.

Mi brazo derecho está caliente.

Mi brazo izquierdo está caliente.

Ambos brazos están calientes.

Mi pierna derecha está caliente.

Mi pierna izquierda está caliente.

Ambas piernas están calientes.

Mis brazos y piernas son pesados y están calientes.

Mi ritmo cardíaco es sosegado y regular.

Mis pulmones respiran.

Mi plexo solar* está caliente.

Mi frente está fría.

*El plexo solar es una red de terminaciones nerviosas que está en la parte superior central del abdomen (un poco más abajo del esternón).

Ejercicio de los 61 puntos

Esta actividad está basada en la misma idea que el ejercicio de tensar y soltar: la relajación no puede producirse cuando no somos conscientes del nivel de tensión.

Por este motivo, este ejercicio recorre el cuerpo a través de 61 puntos de distensión autónoma. Para que sea más fácil de practicar, te he preparado un vídeo donde te los señalo.

Ejercicios para relajar el nivel emocional

Como he comentado antes, considero que el nivel emocional puede relajarse cuando te das el permiso para experimentar tus emociones, sean o no agradables. Porque, cuando te atreves a vivir todas las facetas de la vida, tus sentimientos no se quedan estancados, sino que fluyen.

Para conseguir aceptar este flujo constante, es imprescindible aprender a gestionar tus emociones. Este es un proceso que requiere tiempo y práctica, pero siempre es un buen día para empezarlo.

No obstante, quiero recomendarte un ejercicio para cuando necesites desahogarte en este punto.

Escritura para detectar la historia que te estás contando

Es posible que estés agobiada porque estás creyendo algo que te genera sufrimiento. Por ejemplo, quizá estás enfadada porque crees que tu novio debería invitarte a cenar y no lo ha hecho.

En ese caso, el problema no lo tiene tu pareja, porque él (o ella) ha hecho lo que ha considerado correcto. No tiene la obligación de invitarte y no lo ha hecho. Punto.

Ahora bien, en ese caso, de ti depende seguir disfrutando de una agradable velada romántica o bien encerrarte en tu rabia. Para no agobiarte, es necesario que detectes la historia que te estás contando. Es decir, necesitas reconocer que, en realidad, crees que “los novios deberían invitar a cenar siempre.”

Seguro que, si lo piensas por un momento, podrás darte cuenta de que esa creencia no tiene ningún sentido. ¿O no?

Este es un ejemplo bastante tonto, pero creo que sirve para que entiendas a qué me refiero con eso de “detectar la historia que te estás contando.”

Para que puedas investigarla, te recomiendo que hagas lo siguiente: escribe en una libreta o papel cómo te sientes, sin tratar de ser comprensiva o de minimizar tus sentimientos. No temas ser egoísta, desconsiderada, mal educada o lo que sea que te recrimines por dentro. Permítete vivir toda la emoción a través de la escritura.

Cuando termines tienes dos opciones.

Por un lado, puedes preguntarte qué está contando esa historia sobre ti misma. Si haces click en el enlace accederás a un artículo donde explico 4 preguntas para llegar a esa conclusión.

Y, por otro lado, puedes tratar de detectar qué tipo de patrón de pensamiento estás siguiendo para creer en esa historia:

  • Demandas
    En esta categoría entran todos los pensamientos “tendría que”, “debería”, “ha de”. Son aquellas cosas que te exiges a ti misma o a los demás porque piensas que así es como debería ser. El caso del novio que no te invita a cenar es un ejemplo de ello.
  • Negación
    Cuando no aceptas la realidad de un suceso con pensamientos tipo “No me lo puedo creer” o “No me creo que pudiera hacer eso”. Sólo si aceptas la realidad tal cual es, sin prejuicios, incluso aprobando los sentimientos que ha generado ese hecho en ti, puedes liberarte de la negación. La realidad existe tal cual es, a pesar de que a ti no te guste.
  • Reacción exagerada
    Si te repites a ti misma que eso es horroroso o no puedes soportarlo, estás cayendo en la exageración. Pocas cosas hay en este mundo que son horrorosas e insoportables; no obstante, incluso en esos casos, puedes gestionar tu actitud frente a ello. Para conseguirlo, puedes seguir la regla del 5.
    Pregúntate cómo te sentirás dentro de 5 años con respecto a ese mismo suceso, luego cómo te sentirás dentro de 5 meses, dentro de 5 horas y, finalmente, dentro de 5 minutos. Escribe tus respuestas. De esta forma, podrás ver el tema con más perspectiva.
  • Pensar que siempre y que nunca
    “Es que siempre hace lo mismo”, “es que nunca me va bien esto”. Nada es siempre y nunca, porque la vida y las personas están en constante cambio.
    Para combatir con este tipo de historias, lo que hago es pensar al menos 3 ocasiones en las que ha ocurrido todo lo contrario. Por ejemplo, si pienso que “mi novio nunca recoge las cacas del gato”, rememoro las 3 últimas veces en las que lo hizo. Te recomiendo escribir esas 3 ocasiones o circunstancias diferentes debajo de tu escrito.
  • Pensar que todo o nada
    Este tipo de monólogo interior es bastante similar al anterior. Para combatirlo, usa el mismo ejercicio que con los pensamientos de “siempre y nunca.” Además, haz el esfuerzo de aceptar el error, sea tuyo o de otros. Y acoge, también, los sentimientos que ese hecho ha provocado en ti (¡nunca los minimices o los niegues, aunque sean difíciles!).
  • Leer el pensamiento
    Muchas veces proyectamos nuestras propias creencias sobre los demás y, por lo tanto, creemos que piensan lo mismo que nosotros. Quizá piensas que has hecho una pregunta muy tonta. Pero esa cuestión puede resultar muy interesante para otra persona, incluso para tu interlocutor.
    La realidad de cada una es diferente a la propia, por lo que sus pensamientos y creencias también son distintas. Para este caso, ten en cuenta que, a menudo, nosotras somos las peores críticas con nuestros errores. Por ejemplo, yo en mis escritos veo un montón de faltas y, sin embargo, el resto de personas acostumbran a decirme que escribo muy bien.

Descubre los 5 errores que cometes cuando te adentras en el autoconocimiento

Y el curso gratuito Primeros pasos para escuchar tu cuerpo con ejercicios para gestionar tus emociones y aliviar tus malestares corporales

Ejercicios para relajar el nivel mental

¡Ay, la mente! ¡Cuántos disgustos nos da! Muchas de nuestras angustias se producen en este nivel porque empezamos a darle vueltas a un asunto, nos quedamos atascadas en él y luego no podemos detener la corriente de pensamientos.

Cuando estamos tensas en este punto, estamos distraídas, tenemos poca capacidad de concentración o bien nos mantenemos en estado de preocupación constante.

Sin embargo, cuando nuestra mente está relajada, puede proporcionarnos grandes experiencias, porque nos mantiene centradas, en el presente, abiertas y fuera de juicios.

Ahora bien, es muy difícil (por no decir imposible) dejar la mente en blanco. Por lo tanto, lo que necesitamos es encontrar un método que nos permita equilibrarla. Para mí, la forma más sencilla de hacerlo y la que mejor me funciona es conectar con el cuerpo.

El enraizamiento

Este ejercicio también es de los primeros que expliqué en esta página web, ya que es básico. Puedes verlo en el artículo Cómo dejar los pensamientos molestos atrás.

El enraizamiento permite que te conectes a tu realidad física, corporal y emocional. El enraizamiento provoca que sientas. Y, cuando te entregas al sentir, las preocupaciones desaparecen. Porque, cuando percibes en tu cuerpo las sensaciones molestas, acaban por irse y dejan de perseguirte.

Si sólo pudieras hacer uno de los ejercicios, ¡enraiza!

El reloj

Otra alternativa para aliviar el nivel mental es centrar tu atención en otra cosa. O, dicho de otra forma, meditar.

Hay muchas formas de meditar. De hecho, cuando te inicias en este campo, se recomienda empezar centrando tu atención en la respiración. Pero yo quería plantearte otra alternativa por si no te apetece lo de acercarte a tus pulmones.

Por eso, me ha gustado esta técnica.

Para llevarla a cabo, necesitas encontrar un lugar en el que puedas sentarte o tumbarte cómodamente. Puede ser un lugar cerrado o abierto (de hecho, si puedes, te recomiendo que lo practiques en la naturaleza, será más agradable).

Date unos momentos para conectar con tu cuerpo y sensaciones, sean como sean. Si te apetece, puedes tomarte un par de minutos para observar tu respiración.

Cuando te sientas preparada, imagina que estás en medio de un reloj; un reloj que apunta a los sonidos que te envuelven. Es decir, se trata de que prestes atención a los ruidos que te rodean y trates de identificar en qué lugar están (detrás de ti, delante, a los lados, etc.)

Si quieres, puedes describirlos. ¿Es agudo o grave? ¿Es constante o cambia? ¿Tiene ritmo o no? ¿Te recuerda a algo? O todo lo que te sugiera ese sonido.

Si te despistas y vuelves a tus pensamientos, reconecta con el ruido que te envuelve. Y mantente así durante unos 5 ó 10 minutos.

Cuando te sientas relajada, mueve tus manos y pies suavemente, haz algún estiramiento y vuelve a tu realidad.

Ejercicios para relajar el nivel espiritual

En este punto, voy a alejarme bastante del libro, ya que tengo una visión bastante particular de la espiritualidad y pocas veces me siento identificada con lo que leo en otros lugares.

Para mí, la espiritualidad tiene que ver con la confianza en la vida y la conexión con tu diosa interna. En ese sentido, siento que estoy desarrollando mi espiritualidad cuando hago algo que me conecta conmigo misma.

En mi caso, me siento una diosa cuando escribo desde dentro, bailo, hago el amor con mi pareja o paseo por la naturaleza. Esas son mis oraciones particulares.

Cuando me adentro en esas actividades, percibo que mi existencia tiene sentido y puedo entregarme a la vida porque sé que todo lo que me ocurra será positivo para mí.

Ahora bien, quizá tú te sientes más cómoda confiando en una religión estructurada o bien no crees que sea importante desarrollar tu espiritualidad.

Como sé que entre mis lectoras habituales hay diversas creencias, para que encuentres tu relajación en este nivel, te propongo responder algunas preguntas:

  • ¿Sientes que tu vida está vacía o carente de sentido?
  • ¿Por qué sí o por qué no está carente de sentido?
  •  ¿Cómo te hace sentir tu respuesta?
  • ¿Te gustaría que tu sentimiento fuera diferente? ¿Cómo podrías conseguirlo?
  • ¿Por qué crees que merece la pena vivir? ¿Qué es lo que te hace disfrutar de la vida?
  • ¿Has pertenecido alguna vez a alguna religión estructurada?
  • ¿Te gustaba? ¿Por qué?
  • ¿Hay algo de lo que aprendiste o aprendes en esa religión que realmente tenga sentido para ti? Es decir, ¿cuál es el mensaje con el que te quedas?
    Por ejemplo, yo he sido educada como cristiana. A día de hoy, no sigo sus escrituras. Sin embargo, me gusta pensar en algo que repetía uno de mis profesores: Dios es el amor.
  • Quizá no has seguido nunca una religión estructurada o no te apetece, pero puede que haya algún libro, película o pieza de arte que te haya marcado en especial. ¿Cuál es y qué es lo que aprendiste con ella?
  • ¿Cómo podrías adaptar algunas prácticas de una religión o de esa obra de arte que te ha marcado para conectar con tu dimensión sagrada?
    Te pongo un ejemplo. En Cataluña, donde vivo, hay un lugar llamado La Vall de Núria, que es el lugar donde se encontró la virgen de Nuria. Es un sitio encantador entre las montañas del Pirineo. Cuando yo tenía ataques de ansiedad, decidí ir allí para pedirle a la virgen que me ayudara a superar esa etapa de mi vida. Es decir, hice una especie de peregrinación. A pesar de no ser cristiana, ese ritual tenía significado para mí, por lo que me conectó con mi espiritualidad.
  • ¿Hay alguna otra área o actividad que te haga sentir a gusto contigo misma y con la vida?
  • ¿Qué es, para ti, la espiritualidad?
  • ¿Cómo puedes integrar la espiritualidad en tu día a día?
    Piensa en prácticas concretas como rezar, pasear por el bosque, meditar, tocar un instrumento, etc. Quizá puedes inspirarte en las religiones que conoces, en las obras de arte que te han marcado o en esas actividades que te conectan.

Para sentirse relajada a nivel espiritual, es importante que conectes con aquello que hagas. Es decir, si yo me obligara a ir a misa para hablar con dios, no me sentiría nada cómoda, por lo que no podría relajarme.

Quizá tú este punto lo tienes muy claro. Pero, si no es tu caso, usa las preguntas para inspirarte.

 

Y hasta aquí llega la guía completa de relajación para principiantes. Como ves, es todo un paseo por diferentes niveles que te traerán la calma.

Ahora se trata de que tú escojas lo que consideres oportuno para tu caso. Y que lo pongas en práctica. Porque no sirve de nada sólo leer y pasar a otro tema.

Lo mejor es que te lo tomes con tranquilidad. No te propongas hacer todos los ejercicios de golpe cada día. Escoge uno y, cuando lo tengas integrado en tus hábitos, empieza con otro.

También puedes practicar uno habitualmente y tener otro en reserva para momentos de gran estrés. Tú sabrás cuáles son tus necesidades y lo que necesitas relajar en primer lugar.

Si te ha gustado esta guía, te agradecería que lo compartieras en tus redes sociales. Con las horas que le he dedicado, me encantará que muchas personas puedan beneficiarse de ella.

También puedes darme tu opinión, recomendaciones, sugerencias o reflexiones en los comentarios. Los leo y los contesto todos.

La música usada para el audio y el vídeo es de: Sergey Cheremisinov

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6 comentarios
  1. Monica Carrillo Gonzalez
    Monica Carrillo Gonzalez Dice:

    Hola Núria!
    Enriquecedora toda la informacion que proporcionas en esta guía de relajación, mil gracias!
    Te mando un saludo cariñoso

    Responder
  2. andrea
    andrea Dice:

    Hola Nuria
    Me ha encantado el artículo, desde luego es una guia completísima para iniciarse en la relajación, estoy contigo en lo que explicas a cerca del nivel emocional, considero que las emociones negativas hay que vivirlas libremente, hay que entender el porqué de las mismas y sobre todo la función que tienen en nuestro estado, una vez entendido esto dar respuestas adecuadas es más sencillo, me gustaría mostrarte un artículo donde hablé de ello y expliqué mi opinion al respeto: http://psicocode.com/desarrollo-personal/emociones-negativas-vivelas-libremente/
    Un abrazo y muchas gracias por esta enorme aportación

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Andrea!

      Muchas gracias por tu comentario y por compartir tu artículo conmigo.
      Tras haberlo leído, he visto que compartimos un punto de vista bastante similar sobre el tema. Me ha gustado especialmente que hicieras referencia a que se debe procurar no mantenerse en las emociones negativas más de lo necesario. Porque es algo que le ocurre a muchas personas y que también me ha pasado a mí muchas veces.
      Un abrazo!

      Responder
  3. Cecilia
    Cecilia Dice:

    Hola Nùria!! Quiero felicitarte por lo profundo y completo de este post y agradecértelo. Se nota que le has dedicado mucho tiempo e investigación. Estoy segura que me será útil y, siguiendo tu consejo, lo iré practicando de a poco.
    Gracias otra vez, lo compartiré

    Responder

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