Cumple-blog. Mis aprendizajes tras los primeros 12 meses

Esta semana estamos de celebración. ¡La escritora de tu vida cumple un año! Me siento feliz y orgullosa de haber llegado hasta aquí con este proyecto que descubrí en mi interior el 5 de diciembre del 2013.

Uno de mis mayores temores es ser rechazada por ser como soy. Así que imagínate el miedo que me producía dar a luz un proyecto que nacía de tan adentro. En mis fantasías más oscuras, pensaba que La escritora no interesaría a nadie.

Sin embargo, aunque todavía no he alcanzado mis objetivos más ambiciosos, reconozco que este bebé-idea se ha sentido amado desde el primer día.

365 días dan para mucho. Ha habido días buenos, muy buenos y otros malos malísimos. Y hoy quiero contarte lo que ha pasado delante de mi pantalla. Pero no voy a agobiarte con números de suscriptoras ni visitas, ya que presupongo que eso no te interesa demasiado.

Voy a explicarte las vivencias, aprendizajes y emociones de mis últimos 12 meses. La mayoría son a nivel profesional, pues ha sido donde he mantenido el foco, pero también he incluido algún detalle personal.

La enseñanza fundamental que me ha dado La escritora de tu vida

Si tuviera que definir con una frase este periodo de emprendedora primeriza sería esta: ensanchar mi zona de confort día tras día.

Seguro que en algún momento habrás leído lo positivo que es salir de la zona de confort. Lo es. Fuera de ella ocurren maravillas. Si me hubiera quedado donde estaba, no habría recibido todo lo bueno que después explicaré.

Pero, ¿qué ha implicado, para mí, obligarme a salir de la comodidad?

Miedo.

Sí, muchas veces, muchos días, he vivido en el miedo a avanzar. Porque tenía que enfrentarme a actividades desconocidas y no quería adentrarme en ellas. Así, la ciática me ha visitado más días de los que preferiría reconocer. Esa es la forma que tiene mi cuerpo de decirme: “tengo pánico de lo que puede suceder si sigues adelante.”

Tuve miedo al dejar mi trabajo de oficina. Tuve miedo al hacer mi primera sesión presencial con una clienta que me pagaba. Tuve miedo la primera vez que me puse ante la cámara. Y ahora tengo miedo de dar el siguiente paso: escribir en otros blogs.

Pero, oye, no me arrepiento de nada. Algunas experiencias me han salido genial. Y otras no tanto. Cuando ha sucedido lo segundo, me he preocupado por fijarme en las mejoras necesarias para el futuro.

Pero vayamos a lo concreto. Voy a explicarte punto por punto lo peor y lo mejor que he vivido.

Lo peor de mi 2016

No he tenido vacaciones

En mayo, visité a una pareja de amigos que viven en Estrasburgo. Después de esa escapada, nada. En verano, aproveché para remodelar la web y preparar un curso de bienvenida (el que mando cuando te suscribes). En agosto decidí reservarme las navidades para descansar. Al final, no ha podido ser.

Si te soy sincera, con el año que me espera, no sé cuándo podré estar más de una semana sin tener que abrir el ordenador. Pero intentaré pasarlo con alegría, pues estoy transitando el camino que siento que debo recorrer.

Tener que decidirlo todo yo sola

Mi carácter bioenergético (algo de lo que hablaremos este año seguramente) tiene un conflicto entre la dependencia y la independencia. Por un lado, quiero sentirme libre de ataduras. Por otro, dependo de la aprobación y el amor externos.

A nivel laboral, en mi caso, este conflicto se traduce así: odio tener jefes que me manden. Pero, cuando los he tenido, los he avasallado a preguntas para asegurarme de que estaba trabajando bien.

Con La escritora, todas las decisiones pasan por mí. Así que he tenido mil dudas este año. Y todas las he tenido que resolver yo.

Resultado: mis hombros han notado el peso de la responsabilidad como una carga y se han tensado otras tantas veces.

Las veces que la web se me ha caído

Creo que esto es de lo peor que puede pasarle a alguien que tiene su negocio basado en Internet. Si, además, apenas tienes conocimientos técnicos, te puede dar un patatús como me lo dio a mí en su día. Por suerte, en ambas ocasiones, conseguí arreglarlo tras pelearme con el servidor. El subidón posterior con baile de la victoria incluido, fue asombroso.

Asumir que no todo tiene que ser perfecto

En el colegio, yo era bastante empollona. Mis notas no acostumbraban a bajar del excelente y el notable. De hecho, sólo recuerdo haber suspendido en dos ocasiones: un trimestre de Educación Física (qué irónico que haya terminado trabajando en algo relacionado con el cuerpo, ¿no?) y un examen de mates. Lloré las dos veces. (Puedes odiarme un poquito por repipi).

Conociendo mi pasado, supongo que no te costará imaginar que soy bastante perfeccionista. Este rasgo de mi personalidad, podría haberme obligado a ocultar todo aquello que no estuviera perfecto. Pero me he obligado a combatirlo.

¿Cómo? Sacando a la luz aquello que no era perfecto, pero fijándome en todo lo que podía mejorar. Creo que la diferencia entre este vídeo y este otro lo demuestra. (¡Aunque el segundo sigue sin ser excelente!)

Convertirme en una máquina de escribir

Escribir me encanta. Siempre he deseado ser escritora, desde pequeña. La escritura forma parte de mí. No me imagino un momento en el que decida dejarlo de lado nunca.

¿El problema? Que la escritura no es lo único que me gusta hacer en este mundo. Y este año he tenido que dedicar cientos de horas a artículos, guiones de blogs y audios, resúmenes de sesiones con clientas, un curso entero y otras tantas creaciones.

Podría haber empleado mucho de ese tiempo a ver películas, leer libros, jugar a videojuegos, pasear por el bosque, descansar en soledad o junto a mi pareja, practicar sexo, entre otras tantas.

Pero, no. He tenido que escribir. Sarna con gusto sí que pica.

He estado ausente en la vida de mis familiares y amigos

No soy una persona demasiado social, todo hay que reconocerlo. Disfruto mucho de la soledad y la tranquilidad del hogar. Sin embargo, este año he echado de menos comer con la familia, ver crecer a mis sobrinos o las tardes de infusión y confidencias con amistades. A todos vosotros: gracias por la paciencia, por vuestro apoyo en la distancia. Por creer también en La escritora.

Olvidarme del autocuidado

Empecé muy bien con este tema. Al principio, aprovechaba la mañana para trabajar y, por la tarde, hacía yoga o salía a correr.

Pero llegó el frío y toneladas de trabajo que mandaron lejos el atenderme. He pasado semanas viviendo en mi cabeza, sin fijarme en mis necesidades reales, sólo por llegar a todo lo que tenía por cumplir.

He aprendido una gran lección tras esta experiencia; así que ahora empiezo el día cuidándome con una rutina matinal, tal como te conté en la newsletter de la semana pasada.

Así de bien acompañada trabajo

Lo mejor de mi 2016

Ya ves que ser tu propia jefa puede ser duro a veces. Pero dejemos atrás lo malo y quedémonos con lo bueno.

El apoyo incondicional

Hay una persona que, en mis momentos más oscuros, se encarga de recordarme todo lo que he conseguido y lo que quiero alcanzar: Miguel, mi pareja. Yo creo mucho en La escritora, pero él cree más.

Por eso, él hace una gran labor. Me cuida por dentro con sus deliciosas y saludables comidas, escucha casi todas mis ralladas, me obliga a descansar cuando no me dejo, me hace reír infinito y sueña junto a mí. Pero no sólo me salva cuando me ahogo. Gracias a él puedes contar con los vídeos, fotos y audios de esta web.

Y hasta aquí puedo contar. En las últimas semanas me ha demostrado una vez más, con sus actos, cómo cree en mí y en La escritora. Pero esto lo guardo para nuestra intimidad.

Gracias por todo, Miguel. Somos el mejor equipo. Algún día llegará nuestra casita en el bosque. Disfrutemos del pueblo mientras tanto.

Mis compañeras de Mastermind

Valentina, Helga, Daniela y Salut. Sin vosotras me habría quedado calva este año de tanto tirarme de los pelos. Gracias por estar cerca, por los consejos, por escucharme. Sois mis amarillas.

Poco me queda que deciros que no os haya dicho infinidad de veces por Whatsapp. Me encanta compartir esta experiencia con vosotras. Deseo que este 2017 también sea el año de vuestros proyectos, cada una a su ritmo, según su momento vital.

Los mensajes bonitos y los comentarios de mis clientas

Cuando alguien me escribe para contarme que mis ejercicios le han servido para emocionarse, para soltar tensiones o relajarse es un chute de energía. Entonces, reconozco que adoro mi trabajo, porque ayuda a los demás. Porque no soy sólo yo escribiendo sin parar, sino que hay alguien que mira los vídeos, que lee los artículos, que practica los audios. Gracias, gracias a todas y todos por estar ahí, por vuestros comentarios.

Sois el elemento principal de La escritora. Sin vosotras, esto no existiría. Habría cerrado ya. Cada vez sois más en la lista de correo. Por vosotras, este año voy a trabajar con más ganas e ilusión.

Y gracias infinitas a mis clientes de talleres presenciales, a las de consultoría privada, a las que habéis comprado Libérate del dolor, a las asociaciones que me han abierto sus puertas. Me habéis dado alas con vuestra confianza. Me habéis ayudado a crecer.

Dejar  mi trabajo

Hasta marzo de 2016, yo trabajaba como administrativa en una tienda de rótulos. Lo odiaba. Odiaba el despertador, tener que tratar con clientes con los que no compartía valores, perder 3 horas de mi día en desplazamientos con tren. Por suerte, tenía dos buenos jefes que aceptaron mi decisión y me pusieron fácil pasar de un empleo a otro.

Tuve miedo de equivocarme. Al fin y al cabo, me lancé a la piscina con más confianza que otra cosa, pero no me arrepiento en absoluto. La felicidad y tranquilidad de espíritu que tengo desde que soy mi propia jefa confirman mi decisión.

Adaptar mi trabajo al ciclo menstrual

Tengo que reconocer que no siempre he podido, que a veces tengo que batallar conmigo misma para conseguirlo, pero los días de regla que he pasado mirando pelis y descansando bien merecen estar entre lo mejor.

Este es uno de los motivos por los que siempre quise tener mi propio negocio. Cuando lo he conseguido, han desaparecido las molestias premenstruales y los calambres. Mi cuerpo me ha dado la razón.

Bubbles

No tiene nada que ver con el trabajo, pero quería que quedara por escrito porque lo merece, es de lo mejorcito que me ha pasado este año. En julio, Miguel y yo rescatamos a un precioso gato negro que llevaba 4 meses encerrado en una habitación.

Él me ha enseñado lo que es el amor incondicional. Desde el primer día, lo quise así. La vida ha querido corresponder ese amor con un felino tan familiar y cariñoso como somos en casa.

Una curiosidad: Miguel y yo bromeamos a menudo diciendo que es mi secretario, ya que se pasa las horas a mi lado, en la mesa donde tengo el ordenador, tal como puedes ver en la foto anterior.

Gracias a Griselda y Cristina, sus veterinarias, pronto esperamos quitarle la campana que lleva desde setiembre.

Si el cuerpo te pide poner un amor peludo en tu vida, adopta. No compres. No contribuyas a un mundo donde los animales son esclavos.

 

Como ves, sacar adelante un negocio, tiene sus pros y contras. Como muchos aspectos de la vida. Sin embargo, al final, siempre pesa más lo positivo que lo negativo.

Para mí, obligarme a superar el miedo y sacar adelante La escritora, es una de las mejores decisiones que he tomado en la vida.

Reconozco que tuve que mirar mucho dentro de mí para superar emociones enquistadas, saber quién era y qué quería. Pero, una vez lo tuve claro, sólo tuve que dejarme guiar por mi sabiduría interna. Desde que La escritora está en el mundo, me siento mucho más feliz y afortunada.

Por este motivo, si hay algo que te empuja a crear un proyecto o hacer cualquier cambio en tu vida, te animo a que lo hagas. Reconoce tus miedos, hazles un lugar dentro de ti, pero no permitas que te paralicen. Busca tu fuerza en ellos para salir de la zona de confort. Cuando te dejas guiar por tu brújula a través de lo desconocido, ocurre la magia.

Ahora, dime, ¿qué te gustaría que ocurriera en tu vida este año? ¿En qué dirección miras? ¿Dónde quieres poner el foco? Me encantará responder tus comentarios.

Si sabes que te gustaría transformar tu vida, pero no sabes cómo, apúntate a la lista de correo. Este 2017 habrá contenidos en esa dirección. Para ello, dentro de unas semanas, relanzaré la web con una imagen mejorada, un nuevo servicio y un regalo para ti. Si estás en la lista, no te lo perderás.

Foto: No le hace justicia, pero es lo que veo desde la ventana de mi oficina en casa.

Descubre los 5 errores que cometes cuando te adentras en el autoconocimiento

Y el curso gratuito Primeros pasos para escuchar tu cuerpo con ejercicios para gestionar tus emociones y aliviar tus malestares corporales

Guardar

Guardar

16 comentarios
  1. Lorena
    Lorena Dice:

    Hola Núria, cómo me ha gustado tu entrada. Cuánto ha crecido tu blog, tu proyecto y tú como persona. Me alegro enormemente. Con tu actitud, tu aptitud, tu constancia y tus ganas, esto sólo puede ir a más y mejor. Como ya te comenté, te deseo de corazón todo lo mejor. Un beso fuerte.

    Responder
  2. Nadia
    Nadia Dice:

    Muchas gracias por abrirte así y contar tan rica experiencia. Me sirve muchísimo en este momento de mi vida. Un abrazo!

    Responder
  3. Helga
    Helga Dice:

    ¡Felicidades por tu primer aniversario! y por incluirme en el maravilloso de los “amarillos”. Tu también eres mi “amarilla” como tan bien explica Espinosa en su fantástico e inspirador libro. Tú eres bonita por dentro y por fuera y tu proyecto tiene esencia, tiene mucho de tí… tiene magia y mucha.
    Has evolucionado mucho y muy bien; te has caído y te has levantado; has rectificado, has aprendido y seguirás haciéndolo.
    Nosotras seguiremos al otro lado del skipe, hangout o whatsapp para animarnos y apoyarnos, para compartir los buenos momentos y los no tan buenos.
    Me quedo con todo lo positivo que has contado y también con lo negativo porque nos enseña y nos hace mas fuertes.
    Un abrazo y sigue así! Vas por el buen camino.

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      Hola, Helga!

      Muchas gracias por tu mensaje.
      Tomé la idea de las amarillas por ti, desde que nos lo explicaste. Creo que define muy bien nuestra relación 🙂
      Este año a seguir trabajando juntas.
      Un abrazo,

      Núria.

      Responder
  4. Valentina
    Valentina Dice:

    Que bonita esta entrada Nuria! Me ha emocionado leerla y sobretodo me enorgullece haber visto nacer y crecer este proyecto con todas sus fases, buenas y malas! Sin duda lo positivo pesa muchísimo más que lo negativo. Porque de lo negativo vas a aprender y podrás ponerle remedio. Y lo positivo es lo que te hace verdaderamente feliz! Así que es genial y super inspirador. Gracias por nombrarme junto a las demás chicas. Ya nos lo hemos dicho todo varias veces, pero vuelvo a repetir por aquí que sin vosotras yo no estaría donde estoy ahora. Mil gracias de verdad por todo! Y ahora espero que lo estés celebrando con un merecido día de descanso!!!

    Un abrazo enorme 🙂

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      Hola, Valentina!

      El día de descanso se convirtió en 4 al final! jejeje
      Muchas gracias por tu mensaje. Encantada estoy de ver como nuestros pequeños bebe-idea crecen juntos.
      Un abrazo,

      Núria.

      Responder
  5. Cristina Hortal
    Cristina Hortal Dice:

    Hola Núria, guapa!
    ¡Cómo he disfrutado leyéndote! Creo que me he pasado toda la lectura asintiendo con la cabeza. Comprendo a la perfección el proceso que describes, y es que se parece muchísimo al mío. En lo bueno y en lo malo.
    No deja de sorprenderme cuánto me reconforta saber de historias similares a la mía. Y es que en lo inicios, estaba tan absorta en mi proyecto que me asomaba poco a otras casas virtuales y lo viví en soledad. Tocaba así y estuvo bien.
    Ahora me pide el cuerpo acercarme a otras personas que han pasado y pasan por esto para poder compartir.
    Gracias por contar todo esto, me ha encantado. Abrazos, linda.

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Cristina!

      Tienes toda la razón. Cuando estás metida en un proyecto que necesita gran parte de tu energía y tiempo, es muy reconofortante rodearte de personas que pasan procesos similares.
      Al igual que tú, yo ahora también estoy empezando a buscar otras personas con las que compartir este camino 😉
      ¡Un abrazo!

      Responder
  6. Laura
    Laura Dice:

    Me ha encantado el artículo Nuria, ya lo había leído para serte sincera pero me he vuelto a pasear por aquí de nuevo.
    Me gusta cómo escribes; tus palabras fluyen en mi cabeza y me relajan mucho, creo que tu eres parte de todas y nosotras también somos parte tuya. Adoro esa sinergia mujeril jaja.

    Siento ser una lectora silenciosa, no tiendo a comentar en ningún espacio por escrito, pero este articulazo se lo merece (y muchos más, OBVIO!)

    Un besito bunica

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Laura!

      Muchas gracias por tu bonito comentario. Claro, todas formamos parte de un “algo” mucho más grande 🙂
      Me encanta que te pases por aquí y te sientas inspirada. Esta casa es también tuya.

      ¡Un abrazo grande!

      Responder
  7. Isabel
    Isabel Dice:

    Buenas tardes Nuria,

    ¿Cómo es posible que me emocione tanto leyéndote? He leído todo el artículo con la lagrimilla saltada. Me he identificado mucho con eso de no soportar a los jefes pero a la vez ir buscando su aprobación… ¡Me pasaba exactamente lo mismo! Y he ahí una de las razones para no querer volver a trabajar con jefes ^^ Me ha encantado conocer cómo fue tu primer año en Laescritora. ¡Enhorabuena por tu trabajo!

    Como siempre, un placer leerte 🙂

    Un abrazo.

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      Hola, Isabel

      Gracias por tu comentario.
      Me alegra que te haya gustado leer cómo fue mi primer año en La escritora. Estoy segura de que en un tiempo tú también tendrás tu propia experiencia como emprendedora 😉
      Te abrazo!

      Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *