El dolor físico o emocional te ayuda a transformar tu vida

(O El cuento de la mujer moderna)

Elena es una mujer moderna. Su día a día pasa bastante deprisa. Entre el trabajo, la casa, la familia y los amigos va de un lado a otro sin tener tiempo ni de respirar. Por la tarde-noche, llega exhausta a casa, quizá con dolor de cabeza o de espalda, sólo le quedan ganas para tumbarse en el sofá.

Pero su día no termina ahí.

Todavía tiene que encargarse de sus obligaciones familiares, preparar la cena y el día siguiente. Antes de acostarse, pasea por Facebook, Pinterest o Instagram mientras hace zapping. Por la mañana, se levanta cansada y con poca energía. Pero la rueda vuelve a girar.

Con una vida así, apenas tiene tiempo para ella. Siempre hay algo más importante o necesario que atender. Hubo un tiempo en el que podía dedicarse a sus hobbies (escribía, practicaba deporte y devoraba películas), pero las responsabilidades se han comido esos espacios de satisfacción.

A Elena le interesa el crecimiento personal y el autoconocimiento. Sabe de estos temas porque ha leído libros como: Usted puede sanar su vida, El camino del artista, El monje que vendió su Ferrari y El poder del ahora. La verdad es que le gustaría leer más, pero ya te he contado que casi no tiene tiempo.

Compensa la falta de libros leyendo blogs de alimentación saludable, buenos hábitos y de algún coach o psicólogo. Los artículos le gustan y le inspiran, pero muchas veces se olvida o no sabe cómo aplicar todo lo que lee.

Hubo un tiempo en que su trabajo le motivaba, pero ya lleva demasiados años en esa oficina. Su empleo se ha vuelto rutinario y mecánico. Además, su jefe es insoportable. Le gustaría cambiar de empleo, pero no se decide a dar el paso.

En general, se siente muy agobiada por el día a día y las responsabilidades. A veces, le gustaría mandarlo todo a la mierda, y pegar cuatro gritos cargados de rabia. Pero, acto seguido, se siente culpable. Cuando esto le ocurre, desearía ser menos emocional y que todo le afecte en menor medida.

Pero no lo consigue.

Elena tiene dificultades para gestionar sus emociones. Hay días que no logra evitar sentir una tristeza que no sabe de dónde viene. Muchas mañanas se levanta melancólica, sin aparente motivo, y no sabe qué hacer para mejorar su estado de ánimo. Ha tratado de pensar en positivo, como algunas de sus amigas le han recomendado, pero no lo ha podido mantener muchos días seguidos.

Hace un par de años, Elena empezó a tener un dolor de cabeza bastante fuerte, así que fue al médico. Le diagnosticaron migraña. Para tratarlo, le recetaron un analgésico que ya no le hace mucho efecto.

Además, en los últimos meses, su malestar ha empeorado. Sus menstruaciones han empezado a ser muy dolorosas y ha tenido un par de ataques de ansiedad que le han provocado mareos, taquicardia y grandes episodios de llanto difíciles de consolar. No sabe qué desencadena esas crisis. Sin embargo, no puede evitarlas.

Sus ataques la han asustado. A la rabia y la tristeza, se le ha unido el miedo a perder el control de la situación.

Por este motivo, ha decidido buscar algunas alternativas que puedan ayudarle como el yoga y la acupuntura. Estas técnicas consiguen aliviarle los síntomas físicos y su ánimo mejora un par de días. 48 horas después, vuelven a aparecer la rabia, la tristeza o el miedo.

En este punto, Elena empieza a sentirse sola (porque nadie de su alrededor entiende qué le pasa), frustrada (porque nada de lo que prueba parece funcionarle) y deprimida (lleva tanto tiempo sin mejorar que está perdiendo las ganas de buscar soluciones).

Le ha dado muchas vueltas en la cabeza a sus problemas, pero ha llegado un punto en el que se encuentra estancada.

Le gustaría dejar de padecer dolor, ansiedad y todas esas emociones que la mantienen o en una montaña rusa o en una apatía perpetua, pero no sabe qué más puede hacer por su parte. No sabe cómo podría sentirse mejor.

Desea un cambio de vida, en el que vuelva a tener vitalidad, energía e ilusión. Un cambio de vida en el que sepa cómo gestionar sus emociones y que el dolor no sea una constante. En definitiva, Elena desea encontrarse a sí misma.

Yo he sido Elena.

He pasado mucho tiempo viviendo en el dolor físico y emocional. En mi caso, odiaba el trabajo de teleoperadora y administrativa. Llegaba a casa sin energía ni ganas para escribir, lo que siempre me ha apasionado.

Además, tenía dificultades en mi relación de pareja. No sabía qué hacer frente a las discusiones. Me quedaba paralizada, literalmente.

Lloraba muy a menudo, sin saber por qué. Empecé a tener ataques de ansiedad. Era mi cuerpo mandándome señales para decirme que esa no era mi vida, no era la vida que quería llevar.

Pero tampoco sabía qué vida quería, la verdad.

Para mí, la solución pasó por la conexión con el cuerpo. Empecé por mi cuenta, escuchando mi ciclo menstrual, reconociendo los cambios que acontecían en mí a lo largo de cada fase. Así, me apunté a un círculo de mujeres basado en la Danzaterapia.

Todo cambió. Todo lo que, hasta el momento, había sido una teoría en mi cabeza, podía vivirlo. Empecé a sentir el cuerpo. Me di cuenta del nudo que había en mi pecho. De la forma en la que apretaba los dientes cada noche. Reconocí cómo me pasaba el día soñando, huyendo de la realidad.

Pero el aprendizaje no terminó ahí. Pasar por mi cuerpo, me permitió reconocer mis emociones, a las que no sabía poner palabras. Aprendí a gestionarlas. Aprendí a darle salida a la rabia, lloré la pena profunda que había en mí, supe qué hacer cuando el miedo me atacaba. Me acostumbré a llenarme de alegría y placer.

También recuperé mi gran pasión, la escritura.

El autoconocimiento a través de la Terapia de Movimiento y la Escritura cambiaron mi vida. Fueron mi tabla de salvación cuando me estaba muriendo por dentro.

Quizá tú también has sido Elena. O lo eres ahora.

Quizá has llegado a un punto en el que has decidido cambiar de una vez por todas. Quieres encontrar tu solución. La solución.

Aunque ahora no las veas, tienes todas las respuestas dentro de ti. Tú eres la única capaz de emprender tu viaje, tu viaje hacia el centro de ti misma. Llámale sabiduría personal, alma, niña interior, empoderamiento o lo que quieras. El nombre da igual, seguro que sabes de lo que hablo.

Necesitas conocerte a ti misma.

Y el cuerpo puede ser tu gran aliado. Él te manda mensajes en forma de sensaciones, dolores o tensiones. De esta forma, te está diciendo qué es lo que necesitas revisar, las emociones que reprimes o los cambios que necesitas emprender. Sólo tienes que aprender a escucharlo.

Si lo deseas, me encantará acompañarte en tu viaje. Me encantará explicarte todas las herramientas y trucos que he aprendido para sentirme a gusto con la vida, para encontrar mi propia felicidad.

Para esto creé La escritora de tu vida. Para llegar a todas las Elenas.

Este año me he propuesto ir a por todas, ayudarte lo máximo posible. Por eso, estoy preparando un relanzamiento de la web que incluirá nuevos contenidos con herramientas prácticas, una imagen mejorada y un regalo para ti.

Así que hoy quiero pedirte un favor. Si te has sentido identificada con la historia de Elena, me gustaría que compartieras este artículo en alguna de tus redes sociales (puedes hacerlo con los botones que hay debajo). Con tu ayuda, podré llegar a más Elenas. Y más Elenas significa más recursos para poder compartirte todo lo que he aprendido.

Y si eres una nueva Elena que acaba de aterrizar aquí, apúntate a la lista de correo. Te regalo un curso gratuito para aprender a escuchar tu cuerpo.

¿Te has sentido identificada? Me encantará que me lo cuentes en los comentarios.

Foto: Cristian Newman para Unsplash.

Descubre los 5 errores que cometes cuando te adentras en el autoconocimiento

Y el curso gratuito Primeros pasos para escuchar tu cuerpo con ejercicios para gestionar tus emociones y aliviar tus malestares corporales

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32 comentarios
  1. Sofía
    Sofía Dice:

    Vaya si me he sentido identificada!!!! Perdida, agobiada e insatisfecha. Espero encontrarme, como lo has hecho tú. Gracias por este post

    Responder
  2. Lorena
    Lorena Dice:

    Me he sentido totalmente identificada con Elena. Por suerte, con tu blog, el yoga y el libro “El monje que vendió su Ferrari” me estoy sintiendo mejor, más viva, más feliz. Un beso y feliz día

    Responder
  3. Ana
    Ana Dice:

    Otra Elena más!! Pero así, tal cual la describes.

    Hace un tiempo que soy consciente de esta situación, pero no es fácil revertirla así como así. En ello estamos.

    Gracias Nuria.

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Ana!

      Gracias por compartir tu experiencia. Es cierto que, cuando te sientes así, puede resultar difícil saber cómo salir. Bajo mi perspectiva, puedes preguntarte ¿qué es lo más pequeño que puedo hacer para salir de esta situación? o ¿qué es lo primero que me apetece cambiar?
      Un abrazo!

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  4. ana belen
    ana belen Dice:

    hola! yo tambien fuí Elena muchos años.Además ,somatizaba mi malestar emocional y me hice con unas cuantas patologias,que la medicina tradicional cronifico.Creo que mis continuas enfermedades,fué lo que me lanzo a explorar otros campos y buscar soluciones en la paz interior.Pero hace tiempo que mi vida gira entorno a las cosas y personas que me parecian y parecen importantes.Han pasado los años desde que empecé mi trabajo de crecimiento personal y a pesar ,de que creo que no acabará nunca el afán de mejorar y crecer, me siento mucho mejor conmigo misma y el entorno.En fín,he escrito esto ,atendiendo a tu petición de ayuda para conocer los perfiles.Un fuerte abrazo

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Ana Belen!

      Muchas gracias por compartirte con todas. Efectivamente, como comentas, somos muchas las personas que nos lanzamos a buscar alternativas cuando la medicina convencional no nos plantea soluciones a nuestros malestares.

      Me alegro mucho de que eso te llevara a buscar tu crecimiento personal y que ahora te sientas mejor contigo misma y tu entorno.

      Un trabajo que, como comentas, no termina nunca 😉

      Un abrazo!

      Responder
  5. Cristina
    Cristina Dice:

    Me siento muy identificada con Elena, yo también busco un cambio que me permita gestionar mejor mis emociones. Y también me identifiqué con vos, cuando decís que el cuerpo nos manda señales para decirnos que esa no es la vida que queremos llevar, pero al igual que vos, en estos momentos tampoco sé cual es la vida que realmente quiero. Me siento sumergida en una profunda tristeza sin ganas ni expectativas futuras. Gracias Nuria.

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Cristina!

      Gracias por compartir tu experiencia. Siento mucho que estés pasando por esta etapa en tu vida. Sin embargo, querer salir de ella es el primer paso para encontrar el camino. Igual que a Patricia, te recomiendo que sigas el curso que regalo al suscribirte, ya que puede ayudarte en la gestión de tus emociones.
      Un abrazo.

      Responder
  6. Patricia
    Patricia Dice:

    Totalmente, Nuria. Hay cosas que todavía no he sentido, pero me temo que de seguir en esta deriva será sólo cuestión de tiempo.

    Conecto mucho con lo que haces. Gracias por compartirlo.

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Patricia!

      Muchas gracias por tu mensaje. Si no estoy confundida, me parece que estás en la lista de suscriptoras. Para empezar a salir de este punto en el que te encuentras, te recomiendo seguir el curso gratuito que regalo al suscribirte, ya que puede ayudarte a desbloquear ciertos aspectos.
      Mucho ánimo.
      Un abrazo!

      Responder
  7. Belin
    Belin Dice:

    Hola!!

    Yo no me siento Elena. Como únicas responsabilidades tengo estudiar y trabajar y vivo a un ritmo bastante lento.
    Sin embargo, el ritmo de mi mente y mis emociones es demasiado rápido, lo que me ha llevado a tener algunos ataques de ansiedad y bastante sensación de agobio.

    Asique estoy continuamente poniendo remedio a estas cosillas para no convertirme en Elena.

    Me encanta lo relacionado con el crecimiento personal, al igual que lo que publicas y lo que haces ?

    Un abrazo!

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Belin!

      Gracias por compartir tu perspectiva. Me alegro mucho de que trates de poner ciertos limites para no convertirte en Elena.
      Te animo a seguir tomando conciencia de tu ritmo mental para adapatarlo a uno en el que te sientas más cómoda.
      Un abrazo!

      Responder
  8. Irene
    Irene Dice:

    Hola Nuria: Yo me siento Elena en partes….si en responsabilidades y falta de tiempo, pero a mi me gusta mi trabajo. Al igual q estoy aprendiendo y tu me ayudas bastante a disfrutar de cada momento de mi dia, porque como dicen hay q vivir cada dia como si fuera el ultimo …. algun dia acertaremos.
    Gracias por compartir con nosotros y un abrazo.

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Irene!

      Gracias por compartirte. Estoy de acuerdo contigo de que hay que tratar de disfrutar de cada momento del día. Aunque eso no tiene por qué significar que tengamos que conformarnos con todo, sino que también hay que intentar mejorar aquello que no nos hace sentir bien.
      Un abrazo!

      Responder
  9. Jhillkey
    Jhillkey Dice:

    Hasta hace poco era una Elena, y andaba por todos los blogs posibles de autoconocimento,,despertar de la conciencia, espiritualidad, etc. Todos apuntaban a lo mismo, la frustración, la tristeza, el enojo, la insatisfacción eran solo expresiones de mi soledad. Y he llegado a la conclusión de que el desapego de todo es lo que necesito…ser egoísta y ser lo mas importante en mi vida…es lo que necesito….en ese punto hiciste de nuevo click con tu post. Pero eso…no es un poco cruel Nuria? Dejar a tus padres ancianos, a tus hijos, ser tu mas importante…no perdemos algo ahi? Por tratar de buscarnos? No es esta la primera cuestion en la que pensamos y por la cual damos mas importancia a vivit el dia a dia? Le ha pasado a alguien mas?

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      Hola, Jhillkey!

      Gracias por compartir tus dudas. Lo cierto es que muchas personas tienen esta duda en algún punto de autoconocimiento: ¿dónde está la raya entre el egoísmo o llenarse de uno mismo/a? La verdad es que esa línea tienes que decidir tú dónde está.
      Sin embargo, con tu permiso, te propongo una reflexión: si no estás llena de ti, si no estás en un punto de equilibrio en el que te sientas a gusto con tu vida, ¿hasta qué punto puedes compartirte plenamente con los demás?
      Te abrazo en tu búsqueda de respuestas.

      Responder
  10. Marina
    Marina Dice:

    Yo fui Elena antes de la crisis y el paro. Entonces me dolía la tripa. Ahora estoy parada y paralizada. Veo (siento) la misma rueda pero desde otra perspectiva. Ya no me duele la tripa, pero me duelen cosas invisibles.

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Marina!

      Gracias por tu comentario. Cuando cambia nuestra situación externa, nuestros dolores pueden cambiar, ya que se remueven otros aspectos de tu vida. Y es que el viaje del autoconocimiento dura toda la vida. Te animo a que sigas adelante para ir descubriendo qué indican esos dolores sobre ti.
      Un abrazo!

      Responder
  11. Griselda
    Griselda Dice:

    Yo fuí Helena también, quién no lo ha sido alguna vez? Ahora trabajo en lo que me gusta, lo mismo que antes es verdad, pero ahora lo disfruto más. Eso no quiere decir que no tenga días de no parar y acabar como Helena en el sofá agotada física y mentalmente. Es lo que tiene tener dos trabajos y muchas facturas que pagar. El fin de semana que tengo libre no tengo demasiadas energías para pensar y realizar un buen plan satisfactorio para mí. Y entiendo que algo hay que cambiar de nuevo, pero qué? En eso estoy.

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      Hola, Griselda!

      Muchas gracias por compartir tu experiencia. Es cierto que, cuando estamos dentro de la rueda, a veces es difícil saber qué podemos hacer para cambiar nuestra situación. Sin embargo, estoy profundamente convencida de que, para encontrar una salida sólo tenemos que escucharnos a nosotras mismas. Así es cómo podemos encontrar una solución que se ajuste a nuestas necesidades.
      Te mando un abrazo lleno de energía.

      Responder
  12. Maruja
    Maruja Dice:

    Si, claro que he sido y soy todavía Elena. Creo que un día mi cuerpo se va a declarar en huelga y decir que ya basta, que solucione mis problemas antes de seguir.
    Pero no se todavía como, supongo que por eso estoy aquí.
    Un abrazo!

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Maruja!

      Gracias por tu comentario. El primer paso ya lo estás dando, al darte cuenta que tienes ciertas dificultades que necesitas solucionar para que tu cuerpo no siga quejándose.
      Un abrazo.

      Responder
  13. Luz
    Luz Dice:

    Me llamo Luz pero podría llamarme Elena sin problema. Los dolores físicos son identicos, migraña y dolor menstrual, y los emocionales también. Gracias por compartir tu historia y hacernos saber que no estamos solas. Un abrazo.

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Luz!

      Gracias por tu comentario. No, no estás sola en tus dolores. Como tú, hay muchas personas atravesamos o hemos atravesado estas dificultades, por eso es importante hacerlo visible. Un abrazo.

      Responder
  14. Mariluz
    Mariluz Dice:

    Yo no llegué a una enfermedad crónica, pero sí somaticé con brotes de rosácea y llegué a tal punto que rompí con todo lo que era mi vida hasta entonces a excepción de mi hija. Ahora poco a poco voy tomando más cancha en mi vida, cogiendo más espacios para mí y dejando para las “obligaciones” su justo espacio. Voy caminando y quiero que seas parte de ese camino. Gracias, 🙂

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Mariluz!

      Gracias por comentar tu experiencia y por incluirme en parte de tu camino. Como comentas, a veces llegamos a tal punto que necesitamos romper con todo. Este hecho puede provocar que afloren nuestros miedos, pero salirnos del patrón establecido es un gran paso para llegar a una vida diferente.

      Responder
  15. Carolina
    Carolina Dice:

    Jolin!! He leído el post y me estabas describiendo, ya he cumplido los 40 y me estoy dando cuenta que estoy viendo pasar la vida sin vivirla, y he decidido hacer un reserva y empezar a sentir y a vivirla de otra manera. Me encanta tu blog y recibir tus mails que para mí son muy inspiradores. Muchas gracias por darle voz a mis sensaciones que no sabía identificar. Mil besos

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Carolina!

      Muchas gracias por tu comentario. Para empezar a hacer cambios en la vida, el primer paso es tomar la decisión de que ésta sea diferente, así que te animo a seguir por dónde tu intuición te guíe.
      Un abrazo.

      Responder
  16. Rosario
    Rosario Dice:

    Hola Núria, fui una Elena de 30 años pero he llegado a los 65 y sigo siendo Elena, más cansada con crisis de pánico y de ansiedad y tensión emocional, desde hace algunos años
    pasando por consulta en consulta,tos lo ven fácil,siempre removiendo el pasado de donde salgo peor.
    De todas forma te doy las gracias,ojala yo hace muchos años alguien me viera contado la historia de Elena.
    Un abrazo.

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      Hola, Rosario!

      Muchas gracias por tu comentario y por contar tu experiencia.
      Entiendo tu sufrimiento. No obstante, te animo a no desfallecer en tu búsqueda. En algún momento, aparecerá lo que necesitas para salir de esa situación.
      Te mando un abrazo bien grande.

      Responder

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