La emoción que te ayudará a cambiar tu vida

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Hay una emoción a la que tengo un cariño especial. Es una de las consideradas negativas, aunque yo no creo que haya emociones malas y buenas. No obstante, reconozco que ésta es de las complicadas, de las que nos cuesta aceptar y tratamos de esconder a toda costa. Aún así, cuando somos capaces de comprenderla y darle el lugar que le corresponde, es una emoción sumamente poderosa. Estoy hablando de la rabia.

Muchas tenemos problemas con la ira. En mi caso, ha sido uno de los sentimientos que más he tenido que trabajar -y sigo trabajando- en mi proceso personal de autoconocimiento. A nivel general hay dos posibilidades de actuar frente a ella.

Por un lado, están las personas que estallan. Las que se enfadan y empiezan a gritar. Seguro que conoces a alguien que tiene lo que, a nivel coloquial, llamamos mal genio. Por otro lado, están las personas que reprimen su rabia; cuando algo les molesta, tienen grandes dificultades para mostrar su enfado. Lo habitual es que se callen y traguen. Ninguna de estas dos opciones es satisfactoria.

Las personas que explotan a gritos acostumbran a generar más tensiones a su alrededor; sus relaciones personales y sociales pueden resentirse si éste es su comportamiento habitual. Incluso, algunas de ellas, pueden llegar a hacer daño físico. A su vez, una vez les ha pasado el disgusto, es posible que carguen un gran sentimiento de culpabilidad, debido a lo que han provocado.

Justo en el nivel opuesto están las personas a las que les cuesta expresar su enfado. De hecho, si estás en este grupo, es posible que pienses que tú no te enfadas nunca o que te cuesta mucho. El gran problema de estas personas es que, cuando reprimen la ira, ésta se dirige hacia ellas. Al no expresar su disgusto, pueden acabar tratándose mal a sí mismas de muy variadas maneras (desde pensar que no valen para nada hasta autoinflingirse daño).

La rabia es muy potente. Tiene mucha energía. Y siempre busca salir. Siempre. Sale de muy variadas maneras: enfados monumentales, comentarios llenos de rencor y cinismo, desprecio hacia una misma, golpes, entre otras. Toda esta fuerza tiene una función: busca el cambio. La furia aparece cuando se transgreden nuestros límites, cuando ocurre algo que no nos gusta. Algo que queremos que sea diferente. Es entonces cuando nos enfadamos.

Tenemos problemas con la rabia cuando no sabemos gestionar toda esa energía. Sin embargo, cuando aprendemos a manejarla, podemos aprovechar toda su fuerza para cambiar aquello que no nos satisface. Por ejemplo, yo acostumbraba a molestarme mucho con los clientes en mi antigua empresa. Después de que esta situación se repitiera muchas veces, me puse a analizar mi comportamiento. Fue entonces cuando me di cuenta de que el problema lo tenía yo, no los clientes. No me gustaba mi trabajo. Una vez aprendí esto, en lugar de enfadarme y quejarme de forma habitual, usé esa energía para crear La escritora. Fue la rabia la que permitió que mi vida laboral cambiara. Así de poderosa es cuando sabemos dirigirla en la dirección que nos conviene.

Por esto, a lo largo de este mes, vamos a estar trabajando y hablando acerca de esta emoción. Veremos cómo nos afecta a nivel corporal, nos fijaremos en las creencias que nos enfadan y haremos ejercicios para soltar tensiones en los momentos críticos. Será un mes fascinante.

Apúntate a la lista de correo y súbete al carro de las personas dispuestas a conocer su ira. Te aseguro que, cuando te pones a trabajar tu furia de forma saludable, la transformación que se produce en ti es inevitable.

Ahora te toca a ti. A lo largo de esta semana, trata de identificar aquellas situaciones que te molestan. Fíjate en lo que ha ocurrido: ¿has estallado o te has callado? ¿Qué has hecho cuando has sentido la emoción? ¿Cuál ha sido el motivo de tu enfado? ¿Qué pensamientos han venido a tu mente? ¿Quién te ha disgustado?

Y tú, ¿cómo te enfadas? ¿Qué pasa cuando algo te molesta? Me encantará que me lo expliques en los comentarios.

Foto: Brandon Morgan para Unsplash.

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20 comentarios
  1. Amanda
    Amanda Dice:

    Uauuu! Mucha verdad en tus palabras! Será genial seguirte a lo largo de este mes y ver como vamos desgranando ese sentimiento poderoso que es la rabia. Me encanta la claridad con la que escribes, es todo descriptivo, fácil de nombrar y reconocer en mi interior.
    Al lío!!! 😀

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      Hola, Amanda

      Qué bien, celebro que te sientas identificada con lo que escribo 🙂
      Me encanta poder hablaros de esta emoción que tantos malestares causa cuando no es bien acogida.

      Un abrazo grande!

      Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      Hola, Ana

      Sí, ya estás suscrita, no te preocupes. Eso sólo lo pongo para las personas que me leen y no están suscritas, para que sepan que existe esa posibilidad.

      Un abrazo!

      Responder
  2. Ana Comin
    Ana Comin Dice:

    Por cierto hoy el guarda de seguridad de la oficina donde trabajo le ha dicho a un cliente, esta señorita le atendera enseguida, me he enfadado, lo de señorita me parece machista, pero me he callado porque es un poco retrasado y se me enfrenta enseguida, nuestra relacion es dificil para mi, pero me ha dado rabia

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      Oh, sí! Yo también pienso que lo de “señorita” es machista. No me gusta nada que lo digan.
      La parte positiva es que te ha servido para que te des cuenta de que te has callado esa rabia. Si te apetece, te recomiendo que, cuando tengas un momento, escribas y reflexiones un poco acerca de ello. Te dejo algunas preguntas: ¿has notado alguna sensación especial en el cuerpo? (has apretado los dientes, pesadez en los brazos, energía, no has notado nada…), ¿qué es lo que no te ha gustado? ¿es sólo la palabra señorita, quizá es lo que implica, quizá el tono o la persona que lo ha mencionado?

      Responder
  3. Paula
    Paula Dice:

    Hola quiero seguir este mes, Dnd me anoto?! Me gustó lo de descargarlo en algo, quiero encontrar en que puede ser, muchas veces lo hago en pintar o tocar guitarra, me gustaría encontrar algo para cuando voy por la ciudad y algo me da rabia :s tipo llevar algo conmigo.. Mu has veces voy escuchando música, pero lo q más quiero es crear algo!

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      Hola, Paula!

      Si quieres apuntarte para seguir recibiendo la información, lo puedes hacer en el enlace que hay en el artículo (la frase que hay en rojo es el enlace). Lo único importante es que luego confirmes tu suscripción en un mail que va a llegarte. O, si lo prefieres, te apunto yo manualmente.

      En cuanto a lo de crear sobre la rabia. Por un lado, está muy bien lo de pintar o tocar la guitarra para descargarla. No obstante, según lo veo yo, a veces es necesario descargar el enfado de forma física (de esto hablaré a lo largo de este mes). Mientras llega el artículo donde lo explicaré con detalle, te doy dos recomendaciones:
      1. Si estás en la calle y estás enfadada, lo que puedes hacer es usar tu movimiento para sacar esa energía hacia afuera. Por ejemplo, yo lo que acostumbraba a hacer era andar muy rápido. Usaba el impulso de la rabia para ir muy apresurada. Escucha tu cuerpo y haz lo que te pida en el momento, según las posibilidades que tengas.
      2. Otra opción es que lleves una toalla pequeña en el bolso. Cuando te sientas enfadada, puedes retorcerla y tirar de ella, como si fueras a romperla. También puedes morderla si te apetece. Así hasta que notes que tu enfado disminuye. Esto quizá no lo quieras hacer en la calle, pero puedes ir al baño y hacerlo.
      Con estas dos recomendaciones lo importante es que, mientras lo hagas, estés conectada con tu enfado.
      Ya me dirás si te funciona 😉

      Un abrazo!

      Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      Hola, Ana!

      Puedes suscribirte desde el enlace que aparece en el artículo (la frase que hay en rojo). Si no, en la esquina inferior derecha de esta misma página también tienes un formulario (en la franja gris que hay al final). Lo único importante es que tienes que confirmar tu suscripción en un mail que llegará a tu correo. O, si lo prefieres, puedo apuntarte yo misma.

      Responder
  4. Valentina
    Valentina Dice:

    Nuria, me siento super reflejada cuando cuentas que la rabia en tu puesto de trabajo te impulsó a crear este proyecto, porque lo mismo me pasó a mi y lo sabes porque nos conocimos cuando estaba en esta fase tan estresante de mi vida. En el momento en que decidí tomar las riendas de mi vida, la cosa ha cambiado mucho.
    Por otro lado mi mejor forma de descargar esta energía es salir a correr. El otro día justo a la vuelta del trabajo estaba con una rabia inmensa, porque tardé casi 2 horas en llegar a casa, y tenía el cuerpo sin energía. Aún así me forcé a salir a correr y volví a casa como nueva.

    De todas formas estaré atenta a lo que nos contarás a lo largo de este mes.

    Un abrazo y gracias por compartir tu sabiduría!

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      Hola, Valentina!

      Sí, cuando hablamos y me cuentas lo que piensas acerca de tu trabajo y cómo, por no quere conformarte, creaste tu maravilloso proyecto, yo también me siento muy reflejada en tu experiencia.
      ¡Genial la idea de salir a correr! Justo esta semana he empezado a hacerlo, porque el cuerpo me lo pedía así que, cuando tenga algo más de resistencia, espero poder usar mis enfados como impulso en mis marchas 😉
      Gracias a ti por compartir este camino “emprendeduril” conmigo.

      Un abrazo!

      Responder
  5. Laura
    Laura Dice:

    Nuria, muy sanas palabras con poderes curatorios para muchas de nosotras.
    Me gusta este tema, muchos lo consideran un tema tabú o analizan su ira de una manera muy plana, como si la rabia no tuviese nada detrás ni ningún motivo en particular.
    Conocerse y conocer tu propia rabia es un paso enorme al autoconocimiento!!

    Yo, personalmente, juego al tenis con la rabia y no estoy muy orgullosa.
    Cada vez que hay algo que me molesta (obviamente no siempre, ya me voy controlando porque siempre he sido como un dragón y no está bien jaja), lo expulso rápidamente, no me sale gestionar demasiado esa rabia, a veces me salen palabras muy feas y no creo que siempre q cargue contra alguien fue porque me hicieron enfadar.
    Tengo mis trucos para intentar gestionarlo mejor pero igualmente me cuesta a veces.
    Independizarme me ha ayudado a enfrentarme más conmigo mismo y de alguna manera sentirme en paz. Aunque no del todo! 🙂

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      Hola, Laura!

      Darse cuenta de que una tiene un problema con la gestión de la rabia, ya es un gran paso!
      Lo cierto es que trabajarse la rabia cuesta bastante, porque es una emoción que no está nada aceptada en nuestra sociedad, especialmente si eres mujer. Por eso, es normal que te lleve cierto tiempo aprender a tratar con ella. No obstante, te animo a que no desfallezcas, verás que lo que hay detrás de eso, será altamente satisfactorio 😉

      Responder
  6. María
    María Dice:

    Lo que también ocurre cuando no se expresa la rabia o la ira es que acumulas resentimiento contra la persona que la generó y ésta no lo sabe. Yo soy del primer tipo, de las que tienen “mal genio”, aunque cada vez trato de gestionarlo mejor (aunque a veces no lo consiga), pero tuve una pareja muchos años que nunca se enfadaba pero acumulaba resentimiento contra mi y yo realmente no lo sabía. Hasta que todo ese resentimiento acabó con la relación y fue entonces cuando descubrí toda la rabia contra mí que llevaba dentro, y también contra sí mismo lógicamente, que incluso le generaba síntomas físicos bastante llamativos: dolores de cabeza, problemas de estómago…. A mi no me pasa eso porque si algo me molesta lo expreso (a veces mejor y a veces peor) y, sinceramente, prefiero ser así y poco a poco haber ido aprendiendo a hacerlo de forma más constructiva y “suave”.

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, María!

      Muchas gracias por compartir tu experiencia.
      Tienes razón acerca del resentimiento que se acumula contra una persona cuando no se expresa la rabia. Para mí, que soy del tipo “callarme las cosas”, es una de las peores consecuencias de no sacar los enfados.
      No obstante, soy de la opinión que lo que no te gusta de los demás es porque, en realidad, te hace resonar algo en tu interior acerca de ti misma que no te agrada. Y eso es lo que hay que trabajar en realidad.
      Un abrazo,

      Núria.

      Responder
  7. Natalia
    Natalia Dice:

    Hola Núria

    muy buena reflexión sobre la rabia y un punto de vista, como siempre creativo y para mejorar utilizando la fuerza transformadora de la emoción, sin caer en etiquetas de negatividad.
    Mil gracias! y esperando los post de este mes!
    Un abrazo

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Natalia!

      Muchas gracias por tu comentario. Como comentas, la rabia suele considerarse como una emoción negativa. Pero, cuando entiendes su función, es muy poderosa.
      Un abrazo!

      Responder
  8. Isabel
    Isabel Dice:

    Hola Nuria!
    Qué curioso de lo que me he dado cuenta… Yo pensaba que reprimía la rabia pero creo que solo reprimo una parte de ella. Dejo salir comentarios bordes, muy muy bordes, y me pongo super intransigente. Justo esta mañana se ha liado una (he liado mejor dicho) en casa con mi pareja. En el momento he sido muy desagradable con él porque no entendía su forma de actuar. Así que he sido borde e intransigente. Cuando se ha ido y me he calmado un poco me he puesto a reflexionar y me he dado cuenta de que me he pasado con él. Realmente por una tontería he hecho una montaña. Pero claro, esa tontería, en ese momento, me parecía realmente una montaña. Es como que una pequeña cosa puede molestar desproporcionadamente a su tamaño!
    Desde luego, me ha venido al pelo el artículo para acabar mi reflexión!

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      ¡Hola, Isabel!

      Gracias por compartir tu experiencia.
      Tienes toda la razón, muchas veces la rabia aparece en forma de quejas exageradas. Eso acostumbra a ocurrir cuando ha estado reprimida durante mucho tiempo.
      En cualquier caso, atreverse a reconocer esa exageración es un gran paso para aceptar que tenemos una dificultad en la gestión de esta emoción. ¡Ni te imaginas la de personas que no llegan a comprenderlo nunca! Así que ánimo con tus reflexiones.
      Un abrazo!

      Responder

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