3 libros para escuchar a tu cuerpo

 

Fue al terminar la carrera en que hubo un momento en el que me di cuenta de que me encontraba perdida. Perdida y dolorida.

Perdida porque no encontraba qué era lo que yo había venido a hacer aquí.

Profesionalmente no encontraba un hueco en lo que había estudiado (ni realmente me apasionaba) y sentía que las oportunidades iban pasando y yo simplemente las veía pasar sin hacer nada porque no sabía cómo.

A nivel corporal, me dolía la espalda a diario. Durante unos meses tuve que hacer varias visitas al osteópata pero el dolor acababa volviendo. Me dio un brote de ciática.

Tenía dolor de cabeza desde que me levantaba y me encontraba con tan poca energía que lo que quería era meterme en la cama otra vez, como si no hubiese descansado. Me apareció en la cara una rosácea, me constipaba todos los inviernos un par de veces y en verano tenía alergia.

Mis articulaciones se habían ido debilitando en los últimos años y, aunque hacía deporte de pequeña, me daban pinchazos en los tobillos y rodillas casi cada vez que empezaba a correr.

Todas las noches me despertaba con ansiedad y pasaba de 2 a 3 horas despierta agobiada por una sensación de estar perdiendo el tiempo, no estar haciendo las cosas bien y sentirme impotente.

Estaba triste por estar desubicada y decepcionada con mis ilusiones profesionales.

Vamos, un cuadro. Estaba claro que algo no iba bien pero yo todavía no me había dado cuenta.

Me hicieron falta las personas de mi entorno para hacerme ver que algo estaba pasando.

Ahí fue cuando empecé a trabajar sobre mí y a hacer cosas como:

  • darme tiempo para mí
  • hacer las cosas que siempre me habían gustado pero había dejado de hacer,
  • no actuar sin pensar por el miedo perder el tiempo.

En cuestión de meses, cayeron en mis manos 3 libros que me hicieron replantearme la situación.

Antes de continuar, te diré que yo no soy ninguna experta en medicina, ni en autoconocimiento, ni en psicología.

Soy Bióloga, me especialicé en gestión de proyectos de desarrollo rural. Hace unos meses, emprendí mi primer proyecto digital donde ayudo a todo aquel que quiera hacer un voluntariado internacional a vivir esa experiencia descubriendo, al mundo y a sí mismo, su máximo potencial.

También soy una chica normal que se interesó por resolver alguno de sus problemas y estos libros cayeron en mi mano, pero por favor, no tomes esto como un dogma o apología de nada.

Te cuento lo que yo aprendí con ellos y luego, si te apetece, nos cuentas si a ti te han servido de algo.

3 libros para tomar consciencia de tu cuerpo y sus dolores

La enfermedad como camino

Ya sólo el título no te puede dejar indiferente y, aunque puedas tomarlo con más o menos rigor, plantea una perspectiva de la salud y la enfermedad desde un ángulo distinto al de la medicina tradicional que los autores argumentan con mucha lógica.

¿Estarías de acuerdo en que, al igual que los ojos son un espejo del alma, el cuerpo lo es de nuestro inconsciente?

Con este libro entendí cómo el cuerpo es un instrumento, un canal con un lenguaje propio, el de los síntomas, para comunicarnos con nuestra consciencia.

Los autores (licenciados en psicología y medicina) defienden que, si el estado natural del cuerpo es la armonía, la presencia de síntomas es la pérdida de esa armonía. Y gracias a ese síntoma, puedes darte cuenta de que algo falla y empezar a tirar del hilo para descubrir qué te está indicando, qué falta en tu vida.

Leyéndolo e indagando, empecé a ver mis dolores como un piloto de aviso para prestar atención a algo. Me sentía frustrada, desubicada y sin capacidad para decidir sobre mi futuro.

Mi ansiedad denotaba que no estaba siendo fiel a mí. Estaba profesionalmente insatisfecha y no hacía caso a mi intuición. Mi pisada desequilibrada y mis dolores articulares eran un indicativo de que estaba en un camino que no era el mío, pero forzaba la situación para mantenerme en él.

Yo quería emprender algo en lo que llevaba años creyendo, pero me empeñaba en hacerme creer que mi idea no valía.

Aunque me parece que todo esto necesita mucha reflexión y, por supuesto, genere un debate acalorado, a mí me sirvió para entenderme y darme cuenta del desequilibrio que había en mi vida.

Tengo que decirte que es un libro que a mí me pareció muy denso, con muchísima información, y para tomárselo con calma y ganas. Yo todavía estoy digiriendo el capítulo de la Polaridad y Unidad. En cambio el de las Sombras, la aceptación de todas nuestras partes me llegó a dentro como una flecha.

Todo lo que rechazamos en nuestro entorno, pasa a formar parte de nuestra sombra, que es la suma de todo lo que no queremos.

¿Y qué pasa cuando cerramos los ojos para no ver algo? Que sigue en el mismo sitio y, si no hacemos nada, campa a sus anchas por donde quiera.

Es como si, de alguna manera, el cuerpo hablase por nosotros cuando nosotros no queremos hablar, porque no sepamos o porque nos estemos ocultando a capa y espada algo que nos falta.

Después de leerlo, me quedé pensando si yo quería indagar en el oscuro mundo de las sombras y abrir la caja de los truenos para dejar paso, por fin, al fin de la tormenta; o quedarme con mis dolores y calmarlos a base de pastillas…

Movimiento consciente

Este fue el último en caer en mis manos. En él, descubrí los 9 pilares de la vitalidad.

De los 3, me pareció el más sencillo de leer, con ejercicios y retos físicos y mentales que te enseñarán los patrones aprendidos que ha adoptado tu cuerpo y tu cerebro y algunos trucos para cambiarlos.

El pilar 1 que da título al libro (Movimiento consciente) habla de cómo cada vez que realizamos nuevos patrones de movimiento, se crean en nuestro cerebro nuevas conexiones neuronales que, a la larga, facilitan el alivio del dolor físico; aumentan la destreza en nuestros movimientos; o nos permiten un pensamiento más ágil.

Nuestro cuerpo aprende movimientos que va automatizando, igual que cuando aprendemos algo teórico y lo interiorizamos.

No me refiero a respirar o tragar saliva, sino a lavarnos los dientes, cocinar, caminar por el parque… Movimientos que hacemos casi de forma inconsciente pero que podemos hacer de forma diferente siempre que queramos.

Este libro propone dos ideas que me encantaron y que trato de recordar a menudo:

  1. Que la calidad de nuestros movimientos se refleja en la calidad de nuestro rendimiento mental y
  2. Que el movimiento, por sí sólo, no proporciona información nueva al cerebro.

Es la consciencia que tomamos sobre nuestros movimientos lo que crea nuevas conexiones.

En el post-it que pegué en la solapa con lo que más me llamó la atención, escribí esta frase que creo que resume perfectamente esta idea:

Lo importante del ejercicio es que el cerebro también se percate de ello

La entrevista de Nuria a Rober de M de Movimiento me recordó a esta necesidad de prestar atención a nuestro movimiento y nuestras emociones y gracias a ellos estoy volviendo a replantearme algunos patrones.

El cuerpo tiene sus razones

De los 3 libros, este ha sido el que ha generado el mayor clic en mi forma de entender el cuerpo y en mi actitud hacia él.

Definiría el libro como: sencillo y amable de leer, corto y con valor en cada palabra.

La autora es la creadora de la Anti-gimnasia, una disciplina psico-corporal, y cuenta en primera persona su transformación hacia, como ella dice, el habitar el cuerpo y tratarlo como una unidad.

Estos son dos conceptos que dice necesarios para alcanzar el bienestar y que de los que en general somos muy poco conscientes.

El habitar nuestro cuerpo es:

  1. Reconocer que lo tenemos
  2. Conocerlo y sentirlo. Identificarlo como algo más que una carcasa o el reflejo en el espejo
  3. Ser ese cuerpo

De nada sirve tratar dolores de forma individual, como si no fuésemos una maquinaria perfecta, interconectada y única. Me encanta el valor que la autora da al hecho de tomar consciencia de tu cuerpo y de tus pensamientos sobre él.

Escribe sobre lo insensato de hacer deporte “para estar sano” porque no es sano forzar el cuerpo a nada ni idealizar una imagen física; de los movimientos forzados que tenemos más que aprendidos, y de cómo el movimiento del cuerpo es un reflejo íntegro de nuestra percepción del mundo.

Desgrana con ejemplos de sus alumnos cómo la rigidez muscular, las articulaciones rotadas, la flacidez en la barriga, inflamaciones… y un sinfín de deformaciones más, son consecuencia del acortamiento de la musculatura posterior y cómo casi siempre nos enfocamos en soluciones que realmente agravan los problemas.

Después del segundo capítulo, hice algunos ejercicios solo “con una mitad de mi cuerpo”, por ejemplo rodar una pelota con el pie derecho, empecé a liberar la respiración y a sentir como mi mitad derecha y mi mitad izquierda tenían sensaciones diferentes.

Flipé bastante con los resultados y sentí por primera vez eso de la Unidad corporal.

No somos 4 extremidades, una cabeza y un tronco con pelos y rellenos de sangre y vísceras.

Si te duele el dedo del pie, la razón puede estar muy lejos de ahí, y si estás decaída la única solución no es tomar vitaminas. Si estás triste o rabiosa, escucha a ver qué dice tu cuerpo sobre ello.

Somos mucho más y nuestras necesidades y soluciones son una información que ya llevamos dentro. Sólo hay que querer escucharla.

En definitiva, aunque recomiendo leer este libro 100%, casi te aseguro que el primer paso del camino hacia el bienestar es tomar consciencia de tu propio cuerpo y todas sus sensaciones.

Movimiento consciente, viaje consciente: Tu toma de consciencia

Sin acción no hay reacción.

Si eres lectora habitual de Nuria, ya sabes cómo tomar consciencia de tu cuerpo y tu dolor y estás al tanto de su método para liberarte de él, pero espero que estos libros te sigan ayudando a entender las razones de tu cuerpo.

Mi fórmula para sentirme mejor, casi siempre que recuerdo, ha estado ligada a los viajes. Y cada vez más, a los viajes conscientes. Antes viajaba con el ansia de búsqueda o de huida pero poco a poco voy comprendiendo los viajes de otro modo.

Viajar consciente es saber por qué viajas, qué sientes cuando lo haces. Es agradecer los momentos y oportunidades que te brinda el camino, descubrir las señales que te está mandando el universo a través de las nuevas caras que miras y las sensaciones que afloran.

Es regalarte el tiempo de explorar qué se mueve dentro de ti. Salir de la rutina para dejar fluir lo nuevo que tiene que venir.

Algunos entienden el viajar como una virtud, y para mí viajar de forma consciente es una virtud que quiero practicar y que practiques.

Cuando más he avanzado a nivel interior, ha sido en los viajes que he hecho sola. Esos viajes tienen el factor común de la entrega porque he trabajado como voluntaria, ya sea en una granja, un refugio de animales o en la playa de un país exótico.

Esa toma de contacto conmigo, con el mundo y sus necesidades, me ha ayudado siempre a alinearme en el camino, por dentro y por fuera, y sobre todo a hacerme sentir.

En ese in pass de tu vida, párate a escuchar tus gritos y tus silencios internos. Los de la mente y los del cuerpo…

Y aceptar las consecuencias de esa conexión.

Si tú también has pensado alguna vez que un voluntariado internacional, ya sea ambiental o humanitario, puede ser la clave que necesitas para encontrar esas conexiones perdidas entre tu cuerpo y tu mente, me encantará ayudarte a encontrar ese lugar perfecto, sabiendo que estás en el lugar adecuado para dar y recibir lo necesario.

Cuéntanos,

¿Has leído ya estos libros?

¿Qué ejercicios haces tú para tomar consciencia de tu cuerpo?

Elena

Voluntarios con criterio

Soy Elena. Empecé haciendo voluntariados para viajar y descubrí qué es lo quiero hacer en esta vida: Recorrer el mundo ayudando en iniciativas que estén haciendo un mundo mejor. Pongo a tu disposición lo que sé para que tú también te vayas de viaje ético y cumplas tus sueños. Te invito a descargar gratis El Manual del Voluntario, con mis claves para organizar tu voluntariado ético en 5 pasos

6 comentarios
  1. Elena
    Elena Dice:

    Hola Nuria,

    Mil gracias por invitarme “a tu casa”. He disfrutado mucho compartiendo esto y espero que ayude a todo el que lo lea a hacerse consciente de lo que siente y a conectar consigo mismo.

    Un abrazo fuerte.

    Elena.

    Responder
  2. Consuelo
    Consuelo Dice:

    Muchas gracias , m compraré estos tres libros ..
    Tengo una niña q va en silla d ruedas xq nació c espina bífida, ella es muy alegre y se mueve mucho, pero m gustaría poder aplicar algo d esto c ella, tiene 11 años .. y estaría bien hacer algo q se saliera d la rutina d la rehabilitación y la piscina .. sobre todo para motivarla y q tomé conciencia d lo importante q es el movimiento
    Si hicieras algún taller también m gustaría saberlo, vivimos en Bilbao
    Muchas gracias, un saludo
    Consuelo

    Responder
    • Elena
      Elena Dice:

      Hola Consuelo,

      Gracias por animarte a escribir tu historia, sin duda es una enfermedad muy complicada y que no puede abandonar el tratamiento médico.
      Pero quizá con estos libros, tú puedas adquirir otra perspectiva de la enfermedad y, como dices, nuevas formas de interacción con vuestros cuerpos.

      Siento mucho no poder ayudarte más, ya te digo que no soy una experta.

      Un abrazo,

      Elena

      Responder
  3. Cynthia robles
    Cynthia robles Dice:

    Hola yo tengo un dolor en el cuello ya hace 5 meses y por ende se han derivado muchos otros síntomas como pinchazos por todo el cuerpo sobre todo en las piernas y pies fatiga me sentía en un circulo sin salida e ido con mas de 5 doctores me e hecho exámenes de todo y salen bien me dicen que es tensional, me cuesta tendionalque algo tendional cause tanto dolor molestias y no se disfrute de la calidad de vida diaria que todo esto sea algo emocional y mi cucuerpme este diciendo algo, comenzare a leer los libros para ser más consciente de lo que tengo y enfrentarlo y no estar dejando todo en manos de la medicina alooata…..gracias por sus recomendaciones

    Responder

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