7 malestares que puedes tener si no expresas tu rabia (y cómo resolverlos)

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La rabia es una emoción que implica todo el cuerpo. No obstante, gran parte de la energía se dirige a la parte superior (brazos, hombros y cabeza). Esto es así porque nuestro cuerpo evolucionó hace millones de años, con nuestros antepasados. Probablemente, ellos se enfadaban cuando alguien les robaba la comida o trataba de introducirse en sus tierras. Ante esto, tenían que mostrar su superioridad. La forma más fácil era golpeando o gritando. Si miras este vídeo hasta el final, verás a lo que me refiero.

Nosotras tenemos un cuerpo muy parecido al suyo. Pero hoy en día no podemos gritar o golpear en cualquier momento, así que muchas veces reprimimos nuestras ganas. Para ello, tensamos el cuerpo; pero toda esa energía que no ha salido hacia el exterior se queda en nosotras y nos acaba generando algún malestar. Aquí tienes algunos ejemplos.

1. Dolor de cabeza

Es posible que, al enfadarnos, empecemos a darle vueltas a la cabeza a una misma situación. Imaginamos los motivos por los que alguien actúa así; nos recreamos en el daño que nos produce; pensamos en las miles de respuestas ingeniosas que podríamos haber dado; nos lamentamos por no haberlas dicho… Todos estos pensamientos, son energía acumulada en la cabeza. Si seguimos pensando así, nuestro cuerpo terminará pidiéndonos que lo dejemos atrás. Su forma de hacerlo es mandarnos una migraña.

2. Dolor de garganta/afonía

Cuando callamos algo o no lo expresamos de forma satisfactoria, tenemos que cerrar la garganta. La energía se detiene en este punto y crea tensiones que podrán derivar en cualquiera de los dos malestares.

3. Tensión en los hombros

No es recomendable pegar puñetazos a quien nos haga enfadar, porque la violencia sólo genera más violencia. No obstante, a veces tenemos que reprimirnos para no soltar alguna torta. Para ello, tensamos los hombros; de forma que la energía no salga hacia afuera. Esta represión puede terminar con unas buenas contracturas.

4. Giba de viuda o cifosis

La cifosis ocurre cuando una persona opta por no expresar la rabia durante mucho tiempo. Si te fijas en la posición de la columna, encorvada hacia delante, verás como indica sumisión. Las personas con esta desviación han mantenido, durante mucho tiempo, una actitud de obediencia, a pesar de que estuvieran actuando en contra de sus principios.

5. Problemas de visión

Ante un enfado, otra opción es “no querer verlo” o deformar la realidad para que se adapte a nuestros gustos. Así pues, la energía de la rabia se dirige hacia los ojos, de forma que los tensiona para que no veamos o veamos borroso. El Método Bates, para mejorar nuestra visión de forma natural, defiende que muchos defectos visuales se deben a la tensión acumulada en los músculos oculares.

6. Bruxismo

Es la consecuencia directa de callarnos los enfados. Consiste en apretar las mandíbulas o los dientes. Puede producirse durante el día o la noche. Si queremos decir algo, la energía iracunda se dirigirá a nuestras mandíbulas. Pero, si no lo expresamos, tendremos que esforzarnos para cerrar la boca. El bruxismo, a su vez, puede provocar dolores de cabeza o de oído.

7. Depresión

Cuando la rabia no se dirige hacia el exterior, se dirige hacia nosotras mismas. Así, es posible que acabemos teniendo pensamientos del tipo “no sirvo para nada”, “todo es culpa mía” o “nadie valora lo que hago.” Desvalorizarnos nunca es la solución, porque no hace más que agravar el problema, transformando esa rabia en una tristeza profunda que, mantenida en el tiempo, puede terminar en una depresión.

Si quieres evitarte estos malestares o los que tu cuerpo genere de forma natural cuando la ira te invade, tienes que buscar un entorno seguro para dejar salir toda esa energía, porque es lo que el cuerpo demanda. Es necesario que busques un momento y lugar para expresar tu rabia, de forma que puedas hacerlo sin herirte a ti misma ni a los que te rodean. Si la dejas salir, la energía podrá transmutar y encontrarás soluciones mucho más satisfactorias ante tus enfados.

Por esto, te he preparado este vídeo. En él, te explico dos ejercicios que puedes hacer en tu casa cuando te enfadas. Ten en cuenta que estos ejercicios pueden resultar muy abrumadores, según el tiempo que lleves sin expresar tu rabia. Por eso, si en algún momento notas que la emoción te supera, haz el enraizamiento. Te ayudará a recobrar la calma.

Te dejo con el vídeo.

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¿Tienes alguno de estos malestares que he explicado? ¿Tienes alguno más que crees que puede estar relacionado con la rabia? Me encantará que me lo cuentes en los comentarios.

Música: Jason Shaw.

Foto: Genta Mochizawa para Unsplash.

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4 comentarios
  1. daniel
    daniel Dice:

    Wow, que bien me he quedado después de esto, aunque creo que me he fastidiado un poco la garganta después de gritar. Bueno, nada grave, un saludito.

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      Hola, Daniel!
      Me alegra que te hayas quedado bien después de hacer los ejercicios. Sin duda son muy liberadores.
      El dolor de garganta puede suceder, sobretodo si no estamos muy acostumbrados a gritar. Pero, mientras sea leve, está todo bien.
      Un abrazo.

      Responder
  2. Marta
    Marta Dice:

    ¡Que sencillo y efectivo! gracias Nuria
    mi inquietud es la pérdida de visión, voy a ver, pondré atención a mi paz interior, concentración , presencia para mejorarla
    un abrazo

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      Hola, Marta!
      Gracias por tu comentario 🙂
      Si te preocupa la pérdida de visión, mírate los principios del Método Bates (hay un enlace en el artículo), puedes encontrar información que te puede ayudar.
      Un abrazo!

      Responder

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