11 mecanismos de defensa que impiden tu evolución personal

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Cuando la realidad choca de frente con nuestros deseos y ocurren eventos que no controlamos, es bastante habitual usar un mecanismo de defensa. Un mecanismo de defensa es una historia que nos contamos de forma inconsciente, mediante nuestros pensamientos y creencias, para evitar enfrentarnos a situaciones que nos desequilibran emocionalmente. Hoy te presento los 11 más comunes.

Para que la lectura sea más amena y queden claros, voy a usar un mismo ejemplo para todos: Isidro ha decidido terminar su relación sentimental con Sandra. Veamos cómo se enfrenta ella a la situación.

1. Represión

Con este mecanismo, lo que hacemos es alejar de nuestra conciencia elementos que nos resultan dolorosos. Se origina cuando hay un conflicto entre lo que deseamos y lo que la realidad nos ofrece: cuando no podemos tener lo deseado, anulamos el deseo.

Desde el día de la ruptura, Sandra se convence de que no quiere volver a tener otra pareja en toda su vida.

2. Sublimación

Éste ocurre cuando nuestro deseo insatisfecho se sustituye por otro más aceptado por nosotras mismas o por la sociedad.

Al cabo de un tiempo, Sandra se apunta a clases de tango con las ganas inconscientes de canalizar su sexualidad o necesidad de contacto íntimo.

3. Proyección

Es cuando imaginamos que lo que nos ocurre a nosotras, le ocurre a otras personas. Y, a la vez, lo sentimos como algo ajeno a nosotras mismas.

En el tren, Sandra ve a una chica llorando y siente tremenda compasión porque imagina que esa desconocida acaba de ser abandonada por su pareja. No relaciona ese evento con su situación actual.

4. Negación

Se produce cuando no queremos darnos cuenta de algo evidente.

En el caso de Sandra, ella comenta: “Isidro y yo estamos muy enamorados. Esto es una situación pasajera.”

5. Introyección

Cuando incorporamos rasgos o características distintivas de otra persona como propios.

Al terminar su relación, Sandra recibe mucho apoyo por parte de Cristina, su amiga lesbiana. Poco tiempo después, Sandra asegura que se ha dado cuenta de que le gustan las mujeres (a pesar de que siempre se ha definido como hetero).

6. Regresión

Cuando una persona vuelve a una etapa anterior en su vida. Es habitual que sea la infancia.

Sandra no vuelve a su niñez, pero sí a su temprana juventud cuando decide empezar a salir jueves, viernes, sábado y domingo para emborracharse como si no hubiera mañana.

7. Formación Reactiva

Al advertir un pensamiento negativo o desagradable, lo sustituimos por uno agradable.

Sandra empieza a sentirse dolida por la situación. No obstante, antes de permitirse profundizar en ello, piensa: “Es genial volver a estar soltera. Tengo toda la libertad que quiero.”

8. Aislamiento

Se produce cuando separamos el recuerdo del evento y las emociones.

Sandra le explica a su amiga Cristina que Isidro la ha dejado, sin mostrar ningún tipo de sentimiento por ello, como quien recita la lista de la compra.

9. Desplazamiento

Cuando las emociones relacionadas con un evento las descargamos en otra persona o situación.

El mismo día en que Isidro deja a Sandra, ella se muestra comprensiva con él. Sin embargo, al llegar a casa, llama a su madre y, sin saber muy bien por qué, acaba discutiéndose con ella. Esa discusión está originada por la rabia que Sandra siente hacia su ex.

10. Racionalización

Cuando, de forma inconsciente, sustituimos una razón inaceptable por una aceptable.

Sandra no quiere recordar que Isidro se ha enamorado de otra mujer, así que se convence de que su relación iba mal desde hacía mucho tiempo (a pesar de que nunca antes lo hubiera pensado).

11. Condensación

Se da cuando unimos rasgos de diferentes personas o situaciones en un mismo elemento a través de un hilo conductor. Lo más habitual es que aparezca en los sueños.

La noche de la ruptura, Sandra sueña que sigue manteniendo una relación con Isidro; no obstante, el Isidro onírico es un jefe que la despidió hace 3 años.

Los mecanismos de defensa no son del todo malos. Tuvieron una función en un punto de nuestra vida, nos sirvieron para aceptar ciertas circunstancias que, en ese momento, eran inaceptables. A pesar de ello, si queremos evolucionar y dejar de toparnos siempre con los mismos problemas o emociones, tenemos que poner conciencia sobre ellos para que no controlen nuestra vida.

Si has detectado las creencias que sustentan alguno de tus mecanismos de defensa, puedes probar con estas 4 preguntas que te permitirán amar la realidad tal como es, sin necesidad de crear corazas protectoras para defenderte.

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¿Conoces algún mecanismo de defensa más? ¿Has reconocido alguno como propio? Me encantará que me lo expliques.

Foto: Valentina Musumeci.

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