Mi receta de la felicidad laboral

Compré mi primer curso online en 2014, cuando no este formato todavía no era demasiado habitual. Por aquel entonces, estaba empeñada en buscar un empleo que me apasionara. Quería que mi estado de ánimo no dependiera de si era lunes, viernes o fin de semana. Estaba cansada de trabajar como administrativa en una empresa de rótulos.

Tuve varias ideas de negocios, ya que tenía muy claro que no me gustaba tener jefes. Sin embargo, ninguna me tenía enamorada.

Había una que me atraía, pero no estaba segura de que fuera la definitiva.

Para salir de dudas, decidí comprar ese primer curso online que te he comentado. Recuerdo que leí muchas veces la página donde estaba explicado el programa y cómo funcionaba. ¿Realmente me serviría? ¿Conseguiría salir de dudas? ¿Encontraría mi receta de la felicidad laboral?

El curso que compré es El ideatorio de Oye Deb.

Todo mi escepticismo se borró de un plumazo cuando terminé el primer ejercicio llorando. Había dado en el clavo.

Y, en este artículo, quiero explicarte cómo fue de revelador uno de sus ejercicios estrella: la receta de la felicidad.

No voy a explicarte todo el contenido del ejercicio, por respeto al trabajo de Deb. Sin embargo, sí quiero compartir contigo algunas de las respestas que escribí  y que, 4 años después, son mi realidad laboral.

Pero, antes, déjame que te ponga en situación. La receta de la felicidad se crea a partir del conocimiento adquirido con los primeros ejercicios del curso. En ella, se reúne toda la información sobre ti misma a nivel laboral para que, a partir de ahí, puedas tomar decisiones acerca de tu futuro empleo.

Para preparar este artículo, he vuelto a leer mi receta. Y, la verdad, mantengo todo lo que digo en ella. Como prueba, te resalto algunas de mis respuestas.

Gracias a una de las actividades, descubrí que mis roles principales eran la consejera y la motivadora. Hasta aquí, todo bien. Lo sorprendenté es cómo orienté estos roles hacia algo laboral. Esto es lo que puse:

Laboralmente, he pensado que ser consejera y motivadora podría orientarme hacia un trabajo en el que motive a las personas para encontrar su sabiduría interior; ya que creo que, si todos nos acercamos a nuestra verdad, seremos más felices.

En 2016, empecé La escritora de tu vida y me inicié como terapeuta. Al fin y al cabo, hacer terapia es acompañar a otras personas en la búsqueda de su sabiduría o verdad interna.

Cuando escribí mi respuesta, no tenía ni idea de que terminaría como terapeuta.

Pero la cosa no termina aquí. En mi receta de la felicidad también escribí:

Laboralmente me vendría bien un trabajo creativo en el que pueda enseñar a la gente cuáles son sus patrones limitantes de comportamiento para poder integrarlos y, así, convertirse en personas más ricas interiormente. Creo que lo expresé muy bien con la siguiente frase: “No se trata de odiarnos por lo que somos, sino de reconocernos, aceptarnos y buscar otras opciones a partir de nuestras verdades internas.”

El resultado es parecido a la anterior respuesta, pero añade algunas particularidades más:

  • Para mí, es imprescindible usar mi creatividad en el trabajo
  • Mi visión de la terapia es buscar otras opciones más saludables para enriquecer tu vida, no rechazar lo que ya eres o tienes.

Y, en el fondo, eso es lo que hago en mi programa de terapia individual Conversando con el cuerpo.

Por último, quiero compartirte cómo diseñé mi día perfecto:

Si imagino mi día perfecto, imagino que trabajo unas 6 horas al día, desde casa. Así, también tengo tiempo para estar con Miguel y desarrollar mis hobbies. También imagino que puedo organizar las tareas laborales según la etapa menstrual en la que estoy.

Durante aquellos años, estaba muy metida en investigar mi ciclo menstrual. Quería vivir (y trabajar) en función de mis ritmos cíclicos. Era una prioridad. Quería adaptar mi empleo al cuerpo y no al revés. De lo contrario, estaba segura de que me acabaría rompiendo.

A día de hoy, sé que he atravesado algunos baches en este tipo de autocuidado. Sin embargo, siempre intento despejar mi agenda cuando mis días rojos se acercan. Te lo aseguro, es fantástico ver tus braguitas teñidas de sangre y pensar: Hoy, me tomo el día libre.

¿Y sabes qué más? También he conseguido trabajar desde casa y, a no ser que haya algo extraordinario, no más de 6 horas diarias.

Gracias a estas respuestas y al resto, validé la idea que había tenido meses atrás. Por eso, cuando terminé El ideatorio, centré mis esfuerzos en crear La escritora de tu vida.

Y tú, ¿estás satisfecha con tu realidad laboral?

Si no estás satisfecha, déjame que te invite a Tu Química Emprendedora, una clase gratuita que ha preparado Deb en la que te contará las claves para diseñar un trabajo que se ajuste a quién tú eres y a la vida que quieres llevar.

Además, te explicará el primer ejercicio para conocerte a nivel laboral, ya que el autoconocimiento es imprescindible si quieres asegurarte tu felicidad.

Solo estará disponible del 5 al 15 de marzo.

Y, si ya estás convencida de que quieres conocerte a ti misma para crear un empleo a tu medida, considera la opción de unirte a El ideatorio.

Para mí, fue una experiencia realmente transformadora que marcó mi futuro laboral. Gracias a Deb y su ideatorio, La escritora de tu vida existe.

Siéntete libre de compartir tus sentimientos en relación al trabajo en los comentarios.

2 comentarios
  1. Núria
    Núria Dice:

    Yo ya lo he hecho, y por eso estoy aquí 😉

    Es sin duda una muy buena recomendación para cuando estás perdida y no sabes ni por donde empezar a buscar.

    Un abrazo

    Responder

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