Por qué deberías hacer terapia

hacer-terapia

A algunas personas nos ocurre que, en ciertos momentos de nuestra vida, nos damos cuenta de que algo no está yendo como debería. Quizá ha habido un detonante concreto (la muerte de un familiar) o quizá nos damos cuenta de que llevamos demasiado tiempo sin sentir alegría, plenitud, tranquilidad, placer o felicidad. Ante eso, hay tres opciones: hacer terapia, buscar ayuda no profesional (por ejemplo: hablar con nuestras amistades o hacer deporte) o no hacer nada.

Muchas personas no se plantean hacer terapia por la mala fama que tiene en nuestra cultura. Creen que, si les está tratando un psicólogo, signfica que están locos. Al contrario, no hay nada más saludable que reconocer que tenemos una dificultad emocional para la que necesitamos un empujón. Por eso, hoy voy a darte 10 motivos por los que buscar ayuda profesional ante tus malestares.

Antes de ponernos en materia, quiero aclarar una cosa. A lo largo del artículo, voy a hablar de terapeutas. Me gustaría que entendieras esta palabra en el sentido amplio. A mi parecer, un terapeuta puede ser un psicólogo, un coach, un facilitador de algún tipo de terapia o, sencillamente, una persona muy despierta y consciente que no tiene ningún título que lo acredita (a lo largo del artículo indicaré lo que, para mí, es un buen terapeuta).

Ahora sí, 10 motivos por los que merece la pena hacer terapia:

1. Es una forma de reservarte tiempo para ti misma

Muchas veces llegamos a ese momento de malestar porque no nos permitimos guardarnos tiempo para nosotras. Unas horas que nos sirvan para revisar nuestros patrones emocionales o mentales que nos conducen a la baja autoestima, la culpabilidad, la insatisfacción, etc. En cambio, si sabemos que el martes a las 7 de la tarde tenemos terapia, sabemos que ese día vamos a parar y reflexionar sobre nuestra vida.

2. Tu terapeuta puede ver el bosque entero. O, dicho de otra forma, puede separar el grano de la paja.

Cuando pensamos en nuestros problemas, es habitual ir relacionando un tema tras otro, de forma que acabamos metidas en un lío mental. Al no estar dentro de ti, un terapeuta tiene una visión más amplia.

Por ejemplo, una clienta mía, me contó que no encontraba una pareja que le gustara y que, en su familia, cada uno iba por su lado. Esas dos cosas, la hacían sentirse desdichada. La clave llegó al decir “nadie me apoya.” El problema principal, en su caso, no eran sus relaciones amorosas o familiares, tal como ella creía. Lo que necesitaba era trabajar su capacidad para sentir soporte en la vida.

3. Cuando haces terapia, empiezan a ocurrir maravillosas sincronías

Al trabajar en un tema, parece como si el mundo empezara a moverse para que encuentres una solución. Quizá es porque tu atención está centrada en eso o quizá es porque realmente hay un universo/vida/dios/destino (da igual como le llames) que te empuja a recorrer tu camino.

Te explico un ejemplo personal. Hubo un día en que, con mi terapeuta, iniciamos un nuevo tema: el laboral. Por aquel entonces, yo no me sentía satisfecha con mi trabajo y quería dedicarme a otro ámbito, pero todavía no lo tenía muy claro. Más tarde, en el metro, me encontré a una bloguera que me gusta mucho y con la que estaba haciendo un curso. Me vio, me paró y charlamos un poco. Me sentí llena de alegría. Ese encuentro me reveló cuál era el camino. El resultado es La escritora de tu vida.

4. Los terapeutas no te ayudan. Te ayudan a ayudarte

Nadie sabe de qué forma puedes solucionar tus problemas. Es más, si alguien te asegura que puede hacerlo, huye. Nadie ha vivido en tu piel tantos años ni conoce el recorrido mejor que tú misma. Por lo tanto, sólo tú puedes saber cómo salir de ese callejón sin salida. El trabajo de un terapeuta consiste en despejarte el camino para que lo encuentres más rápido y fácil.

Por eso, a mí me gusta que mis clientas adapten los ejercicios e indicaciones que les doy a sus gustos y hábitos. Porque lo que a unas les funciona, a otras no.

5. Porque te permite superar las dificultades del día a día

Para mí, la terapia que sirve, es aquella que busca soluciones, que te anima a llevar a la práctica aquello que aprendes. No sirve de nada hacer conscientes todas tus necesidades durante una sesión y que ese conocimiento se quede ahí. Porque entonces no avanzas y te ves obligada a eternizar tus visitas al terapeuta.

6. Los terapeutas conocen técnicas que pueden ayudarte

Este tema está relacionado con el punto anterior. Los métodos que han aprendido, te ayudan a entender tus patrones mentales y emocionales. En mi caso, te acompaño en tu viaje a través de la Terapia de Movimiento y la escritura para que puedas adentrarte en tu interior y descubrir todo aquello que necesitas sanar.

7. El dinero que inviertes en tu crecimiento personal, es dinero bien invertido

Uno de los mandamientos de nuestra sociedad es: si compras, podrás superar tus problemas. El mejor ejemplo es Coca-cola. Coca-cola no vende un refresco, vende felicidad. Pero, si te paras a pensar, es fácil que te des cuenta de que una bebida con gas y mega azucarada no va a hacerte feliz. Sin embargo, si usas ese dinero para asistir a tu sesión, puede que tampoco consigas la felicidad al instante, pero te acercarás más a ella. Tu cuerpo y salud mental te agradecerán que dejes de lado la Coca-cola en favor de tu terapeuta.

8. Un buen terapeuta ha atravesado sus dificultades emocionales y entiende que tú necesitas atravesar las tuyas

Sólo una persona que ha revisado su propio dolor, tiene el conocimiento necesario para entender que todos tenemos malestares y necesitamos poder superarlos para vivir una vida mejor. Si esa persona no ha hecho suficiente trabajo personal, es posible que sus propias carencias interfieran en tu proceso.

Por eso, cuando empecé a formarme en Terapia de Movimiento, inicié un periodo bastante intenso de terapia. Necesitaba conocerme a mí misma antes de poder ayudar a otras personas.

9. Porque los problemas importan un poco menos

Al hacer terapia, nos damos cuenta de que todo aquello que nos ha ocurrido ha sido necesario para llegar al lugar en el que estamos. Un lugar en el que somos capaces de entender que nuestra existencia no es un lugar penoso por el que transitar. Es entonces cuando los baches del viaje nos importan un poquito menos, porque centramos nuestra atención en el aprendizaje que traen y no en su sufrimiento. Nos rendimos al dolor que puede haber en el camino y, así, dejamos de sufrir.

10. Porque es mucho mejor vivir una vida consciente que seguir el camino que otros han marcado para ti

Cuando no nos conocemos y no sabemos lo que queremos, es habitual que acabemos siguiendo una vida por inercia. La vida que nuestra cultura marca para nosotras: estudiar, trabajar, comprar un coche, buscar pareja, casarte, tener hijos, trabajar más, jubilarse y envejecer. Si es lo que quieres, fantástico. Pero ¿qué pasa si quieres viajar durante toda tu vida? ¿qué pasa si no te conformas con cualquier trabajo? ¿qué pasa si crees que has venido con algo para aportar al mundo? Al hacer terapia, puedes darte cuenta de qué es lo importante para ti y puedes emprender las acciones necesarias para llevar a término aquello que realmente deseas. Sólo cuando diriges tu viaje vital por dónde tú quieres, estarás más cerca de la plenitud y la felicidad.

A día 28 de septiembre de 2017, edito el artículo para añadir un último punto:

11. Con tu terapeuta, revives las relaciones que has mantenido con tus figuras de apego

Para una criatura, la relación que establece con su figura de apego marcará la forma en la que va a formar vínculos con otras personas. La figura de apego es aquel o aquella con la que el bebé tiene un trato más cercano.

Si el adulto está equilibrado emocionalmente y ha trabajado las heridas de su infancia, podrá establecer un apego seguro. Es decir, podrá satisfacer las necesidades físicas y emocionales de su retoño; teniendo en cuenta que siempre se van a cometer errores.

Sin embargo, si estás dentro de la mayoría, creciste en un ambiente que no te proporcionó seguridad ni confianza. No tengo el dato exacto ni la fuente, pero hace un tiempo leí que solo el 5% de la población tenía apego seguro. Por lo tanto, es bastante probable que seas hija de una mujer y un hombre heridos.

Según cual fuera la herida de tus cuidadores, tuviste que adoptar una forma de relacionarte con ellos para conseguir su amor. Así, hay personas que bloquean sus sentimientos, otras que viven confundidas toda su vida, otras que se sienten abandonadas siempre, otras que usan “la ley del mínimo esfuerzo” para casi todo, etc.

Cuando entras en terapia, esa forma de relacionarte sale a relucir con tu terapeuta. Por eso, es una magnífica oportunidad de ver cuál fue el patrón de comportamiento que adoptaste y aprender una nueva forma de establecer vínculos seguros, donde no se repita una y otra vez la misma historia.

Últimamente, me he estado formando en ello y me ha dado grandes resultados en las sesiones con mis clientes.

 

Hay muchas formas de hacer terapia. Para que funcione, sólo tienes que encontrar una persona con la que sientas afinidad personal y creas en su método. Si has llegado hasta aquí y te has convencido de que te gustaría hacer terapia, escríbeme y te contaré las opciones que tenemos.

Ahora es tu turno, ¿qué otros motivos hay para hacer terapia? Me encantará que lo hablemos en los comentarios.

Descubre los 5 errores que cometes cuando te adentras en el autoconocimiento

Y el curso gratuito Primeros pasos para escuchar tu cuerpo con ejercicios para gestionar tus emociones y aliviar tus malestares corporales

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

7 comentarios
  1. Helga
    Helga Dice:

    Que buen articulo,Nuria. Creo que todos, en algún momento de nuestra vida (o en muchos), necesitamos ayuda externa que nos facilite la vida y nos enseñe las pautas para encontrar nuestro camino. Como bien describes, en forma de coach, psicólogo u otras terapias.. No es fácil pedir ayuda pero siempre viene muy, muy bien. Gracias por este artículo tan sencillo, sincero y con tan buen contenido. Te deseo un feliz verano.

    Responder
    • Núria
      Núria Dice:

      Hola, Helga!

      Muchas gracias por tu comentario. Sí, es cierto que no es fácil pedir ayuda en general y en estos temas en concreto. Hacer terapia todavía tiene muy mala prensa. Sin embargo, como bien dices, a veces viene muy bien dejarnos acompañar por un/a profesional.
      Te deseo un feliz verano a ti también.
      Un abrazo.

      Responder
  2. Sandra
    Sandra Dice:

    Buen dia Nuria, hace poco empece a seguirte gracias a desansiedad. Me gusta mucho lo q escribes y hoy al leer este articulo me senti muy identificada con los puntos q expones. Felicidades excelente articulo.

    Responder
  3. claudia
    claudia Dice:

    Hola. Estoy haciendo terapia cognitiva conductual. Me ayudo al principio y este año me fortaleci y tome la decision de separar nos con mi esposo que tenemos 52 años y desde los 17 estabamos juntos. Tenemos dos hijos maravillosos.pero…no pudimos o no quiso el tal vez…pedir ayuda para reencontrarnos como pareja. Quedamos alla lejos lejos. Fuimos juntos a la par en momentos dificiles fuimos y somos papas cien por ciento.pero claudia y claudio ya no estan mas… Dejamos de agarrarnos de la mano.nunca salimos solos.y el Me dijo actuas y me tratas como si fueras mi mama. Y yo sentia q tampoco tenia a un hombre al lado mio. Crecimos desparejos. El es feliz con sus hijos casi como un adolescente mas. Y yo que creia q a esta edad ibamos a poder salir solos volver a gustarnos mimarnos seducirnos…no resulto. No quiso hacer terapia de pareja. Los motivos son…estas cambiada vos queres vivir de una manera q yo no puedo acompañarte. Y nos separamos. En el mes de mayo. Esta a una cuadra de mi casa solo. Ve a mis hijos siempre.a veces nos vemos tambien. Y ellos creen q nos separamos por culpa del psicologo…ya les explique que los amamos con todo el corazon que no son culpables de nada que quienes nos separamos somos nosotros como matrimonio.no como papas. Estoy triste. Me hubiese gustado que aceptara una ayuda.pero se aferro mas a sus pensamientos. Es como un adolescente que vive con la tranquilidad de que nadie le dice ni lo que tiene que hacer ni si colabora con el arreglo de la casa.que era otra discusion…el pasto crecia y nada importaba.ahora que estoy sola con mis hijos hago hasta donde me da el cuerpo. Trato de inculcarles la colaboracion porque somos tres y sino recae todo en mi. El soñaba con una casa grande con pasto plantas.m.pero con los años al no estar bien nosotros fue dejando a un costado todo esto y perdiendo interes. Y la que hacia todo era yo y soy yo. Porque aunque no haya tenido un gesto de amor una caricia un te valoro un que nos pasa?? Yo segui cumpliendo trabajando cortando pasto.y me olvide de mi por completo. No recuerdo como es ser mujer.arreglarme…y asi estoy. Todavia como perdida. No salgo.mucho no me arreglo. Ya no tomo mas antidepresivo.pero me cuesta mucho el dia a dia….

    Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *