¿Te escondes detrás de tus objetos?

Vaya pregunta más rara que te acabo de hacer, ¿verdad?

Me llamo Isabel Audabram y hoy estoy aquí para proponerte un viaje a través de tu casa. A través de distintos ejercicios, descubrirás qué vínculos tienes con algunos de tus objetos, cómo puedes conocerte a través de ellos y qué puedes hacer hoy mismo para comenzar a transformar tu casa en un lugar en el que te sientas bien y recargues tu energía. ¿Vamos?

Re-Conociendo tu casa

Sí, ya sé que la conoces, que vives en ella, que no te vas a perder entre sus habitaciones. ¿Pero te has parado a escucharla, olerla, sentirla? ¡Pues eso es lo que vamos a hacer!

Te recomiendo que hagas este tour teniendo en cuenta todas las preguntas que vienen a continuación, así que coge el móvil con el artículo abierto y ¡adéntrate en la aventura!

  • Te invito a salir a tu rellano y cerrar la puerta de entrada a tu casa.
  • Ahora entra en tu casa con el corazón y la mente abiertos. ¿Cómo? Respirando hondo. Respira concetrada en el aire que inhladas y exhalas. Respira dejando que el aire entre hasta el fondo de tus pulmones y sintiendo que al exhalar dejas ir también tus pensamientos. Respira como si fuera lo único que tienes que hacer. Poniendo el foco en el aire que entra y en el que sale.
  • Fíjate en la entrada de tu casa. ¿Hay algo que llame especialmente tu atención? ¿Algo que hace que tu vista se pare ahí? Quizás haya un amasijo de cosas encima del mueble de las llaves, o unas chaquetas colgadas y otras en el suelo o simplemente no haya nada y veas espacio. ¿Qué sientes en tu cuerpo cuando entras a tu casa? ¿Te apetece entrar ahí y descansar o te invade la angustia por todo lo que tienes que hacer?
  • Ve al salón. ¿Escuchas algo? ¿Tus ojos se han ido directos a algún sitio? ¿Tus piernas te han llevado junto a algún objeto en particular? ¿Ves algún objeto chirriante? Sí, de esos que dan mal rollo, te traen malos recuerdos o simplemente te hacen sentir mal. ¿Hay algún lugar que te transmita paz? Déjate guiar por tu cuerpo, él sabe reconocer dónde se siente bien o dónde se siente mal. ¿Escuchas esa vocecita en tu interior indicándote el camino?
  • Entra en el dormitorio. ¿Qué es lo que más te apetece al entrar ahí? Si tuvieras que ponerle nombre a la sensación que tienes ahora mismo, ¿cuál sería? ¿Hay algún lugar que te guste especialmente? ¿Hay algo que sepas que tienes que cambiar pero que aún sigue ahí?
  • Ahora dirígete a la cocina. Mira la encimera. ¿Qué te dice esa encimera? ¿Está limpia, sucia, despejada, abarrotada de objetos? ¿Y el fregadero? ¿La hornilla? Te propongo que abras el frigorífico. ¿Qué te dice la comida que tienes ahí? ¿Te apetece comerla? ¿Es comida buena para tu salud? ¿Se te ha despertado el hambre? ¿Sientes vergüenza por tener determinados alimentos?
  • Acaba el tour de re-conocimiento por el baño. ¿Cómo huele al entrar ahí? ¿Sientes alguna necesidad? ¿Qué dice tu cuerpo cuando ves tus productos de higiene? ¿Son los adecuados para ti?

Re-Descubriendo tu casa

Como ves, hoy va la cosa de movimiento y sensaciones. Te invito a que te sientes cómodamente en el sofá, con la espalda recta.

Vamos a volver a la respiración. Inhala sintiendo el aire recorrerte, notando cómo se expande tu tórax, cómo oxigenas cada rincón de tu organismo. Exhala dejando ir tu mente, soltando las sensaciones que no quieras, liberando tu cuerpo de las emociones contenidas.

Permítete que afloren sentimientos nuevos, vívelos, dales el lugar que merecen permitiéndoles mostrarse. Acógelos con amor, están aquí para enseñarte lo que esconden.

¿Cómo te sientes acogida en tu casa? ¿Es un lugar que te da paz? ¿Notas más bien angustia por todas las tareas que tienes pendientes? ¿Percibes que tienes demasiadas cosas? ¿Crees que ordenar y limpiar es el cuento de nunca acabar?

Párate a escuchar los sonidos de tu casa. ¿Crujen las maderas? ¿Oyes ruidos de fuera? ¿Hay tráfico, pájaros, una obra? ¿Escuchas agua? ¿Suena música en algún lugar?

Y de olores, ¿cómo vamos? ¿Sientes diferencias de olor entre una estancia y otra? ¿Son olores agradables o desagradables? Cuando hueles, ¿sientes que se te impregna ese olor o te es indiferente?

Sintiendo tu casa en tu cuerpo

  • El dormitorio es tu zona de descanso: ¿Qué tal duermes? ¿Te levantas llena de energía o con ganas de acostarte de nuevo? ¿Te levantas dolorida, cansada, nerviosa?
  • El salón puede ser una zona de ocio: ¿Cómo vas de hobbies? ¿Sientes que dedicas suficiente tiempo a tus pasiones? ¿Echas de menos alguna actividad que por falta de espacio no practicas?
  • El baño simboliza el autocuidado: ¿Te tomas tiempo para ti? ¿Cuidas y honras tu cuerpo como merece?
  • La cocina es una parte fundamental de nuestra salud: ¿Qué tal llevas tu alimentación? ¿Te gusta cocinar? ¿Te apetece cocinar en ese espacio? ¿Sientes que tu despensa es coherente contigo?

Escuchando a tus objetos

 Ahora que has conectado con tu casa, que la has sentido, que sabes escucharla. ¿Qué tal si hacemos lo mismo con los objetos?

Te invito a que cojas un objeto chirriante, de esos que los ves y no te acaban de gustar, que no sabes muy bien por qué los tienes pero ahí están, que te dan incluso cierto mal rollo.

¿Lo tienes? Cierra los ojos. Ve al origen de ese objeto. ¿Cómo llegó a tu casa? ¿Fue un regalo? ¿De quién? ¿Lo compraste por alguna razón en particular?

Vuelve al presente. ¿Qué te transmite ahora ese objeto? ¿Mantiene la misma esencia que tuvo en el origen? ¿Ha cambiado algo en este tiempo? ¿Sigue siendo coherente contigo?

Soltando apegos y decidiendo qué quieres mantener en tu vida

Como te habrás dado cuenta, este ejercicio va de reconocer lo que no nos hace bien en nuestro hogar y así tomar el impulso de cambiarlo.

¿Por qué usar un pelapapas que no corta y maldecirlo cada vez que nos toca pelar una patata?

¿Por qué guardar en el fondo el armario una camiseta que nos regalaron con mucho cariño pero que hoy está desgastada y no nos apetece usarla?

¿Por qué mantener en la estantería del salón ese jarrón que nunca llegamos a usar y que nos recuerda que no somos de tener flores en casa?

Preguntas y respuestas


¿Y qué hago con lo que no quiero?

Si tiene valor, puedes venderlo.

Si no quieres agobiarte vendiendo, puedes donarlo.

Si nadie lo usaría, puedes reciclarlo.

Me encuentro bloqueada, ¡no sé por dónde empezar!

¿Qué tal si empiezas por ese rinconcito donde se te han acumulado cosas variadas y no sabes ni lo que hay?

Si se te hace todo un mundo, ve a lo simple: la cartera o el bolso. Son los típicos lugares donde acumulamos “basurilla pululante” y sienta genial despejar.

Quién soy yo y por qué hago esto

Después de todo lo que te he removido con este artículo, me toca descubrirme a mí. Te comparto mi historia desde mi vulnerabilidad y la confianza que tengo en que he encontrado mi misión de vida donde aporto mi granito de arena al mundo.

Hace dos años mi padre sufrió una accidente cardio-vascular (una zona de su cerebro dejó de recibir irrigación, perdió memoria, parte de la vista y del equilibrio). Como puedes suponer perdió bastante autonomía y yo, como buena hija, me empeñé en que fuera a una residencia o aceptase ayuda a domicilio. Pero que si quieres arroz Catalina. ¡No había manera!

En vista de que esa situación se me escapaba de las manos y no lograba convencerlo, empezaron a asomarse emociones muy desagradables para mí. Me salía rabia, ansiedad, angustia… No sabía qué era todo eso. ¡Con lo zen que yo he sido siempre!

Así que pedí ayuda a Nuria. Trabajé a partir de ahí la gestión de mis emociones, mis heridas de la infancia, la confianza en mí misma, mis creencias limitantes sobre el dinero, mi falta de autoestima

Y un día volví a pedir ayuda. Esta vez fue a un amigo para que me acompañara a casa de mi padre a organizar aquello y limpiarlo. Desde su accidente no era capaz de ocuparse de su casa y había llegado un momento en que era insostenible tanto para él como para mí cuando iba a visitarlo.

Me armé de valor y me puse a separar sus objetos. Me emocioné con sus cuadernos de viaje por el Sáhara, con su Libro de Bebé de cuando nació rellenado por mi abuela. Supe al tomar en mis manos sus libros cuáles eran de sus favoritos y cuáles no. Re-descubrí a mi padre durante esos días.

Cuando terminamos de organizar y limpiar la casa, mi padre me miró y me dijo: Hija mía, yo no pensaba que pudieras hacer todo esto. ¡He recuperado mi casa! ¡Qué bien me siento aquí! ¿Qué tal si contratamos a alguien que venga a ayudarme para que se mantenga? Y desde entonces sigue feliz en su casa despejada de trastos, limpia, aireada y donde fluye la energía.

Y ahí se me iluminó la bombillita. ¡Ayudaría a las personas a recuperar sus casas sintiéndolas como un lugar de paz absoluta donde recargar energías!

¡Y a eso me dedico!

Te acompaño a sentirte bien en casa, a convertirla en una fuente de energía, a rodearte de los objetos que son coherentes contigo, que están alineados en tu camino, que te permiten brillar.

Cuando nos sentimos bien en casa nos recargamos, ganamos confianza, vivimos desde la calma y ¡somos más felices!

Si resuenas con lo que te he contado, será un placer que te unas a mi grupo de Facebook.

Si prefieres que hablemos en privado, si quieres comentarme cualquier cosa o si quieres que te acompañe en tu proceso, puedes escribirme a audabramisabelle@gmail.com

Gracias por haber llegado hasta aquí. Ahora me gustaría que me contaras en los comentarios cómo te sientes en tu casa y que compartas tus hábitos de orden.

Te deseo que te envuelva el bienestar en tu hogar 😉

Si acabas de aterrizar en esta web, te invito a la clase gratuita Primeros pasos para escuchar tu cuerpo. Apúntate desde aquí

4 comentarios
  1. Kiki
    Kiki Dice:

    Hola Isabelle (y Nuria),

    ¡qué bonito trabajo has elegido!

    Poca gente se da cuenta de la influencia que tienen los «chimes» que nos rodean en nuestra vida, lo mismo que la influencia que tiene nuestro caos mental en el entorno que creamos a nuestro alrededor.

    Te felicito por tu labor y por este bonito artículo que seguro que anima a más de uno a ponerse manos a la obra.

    Un abrazo,
    Kiki

    Responder
    • JuanMa
      JuanMa Dice:

      Un artículo muy curioso y que te invita a pararte a reflexionar sobre todo lo que nos rodea mediante algo muy importante como lo es el hogar. Sea permanente o pasajero todos tenemos un rinconcito dónde descansar, reflexionar, vivir, etc
      Un gran trabajo de introspección de la mano de alguien con experiencia y que aporta su granito de saber. Todos debemos de encontrar el equilibrio. Un rinconcito de paz dónde podamos repeler los males del día, para salir recargados de energía y alegría. Una forma muy interesante de aprender a estar en paz con uno mismo y el hogar.
      Gracias por el aporte y ese punto de vista maravilloso!
      😉

      Responder
      • Isabel
        Isabel Dice:

        Muy buenas Juanma 😉

        Ese rinconcito donde descansar, reflexionar, vivir… ¡Es imprescindible! Y la de veces que se nos olvida o se nos pierde en el tumulto de trastos… ¡Recuperémoslo!

        Muy interesante el apunte de estar en paz con uno mismo. Cuando estamos descentrados aparece el desorden en casa volviéndose un caos. En cambio cuando estamos en paz hay orden y cuando ponemos orden, llega la paz ^^

        Gracias por recordarnos la importancia de nuestro rincón recargador de energía 😉

        Responder
  2. Isabel
    Isabel Dice:

    Buenos días Kiki,

    Gracias por tus palabras. Tienes toda la razón. A menudo no nos damos cuenta del poder de los objetos hasta que empezamos a asfixiarnos en casa.

    Sí con este artículo he aportado un poco de luz a quien se siente perdido o quién empieza a notar que algo no va bien en su casa… Me doy por satisfecha. Así es como evolucionará el mundo 😉 Dándonos cuenta de lo que tenemos y revisando nuestro modo de consumo ^^

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