Cómo mantener relaciones felices

En los últimos dos artículos, hemos revisado lo que sucede cuando las relaciones no funcionan. Aquí tienes el ejemplo de una pareja que se quería mal. Y aquí la opción posible cuando una situación ya no funciona.

Por eso, hoy nos vamos a enfocar en la emoción que necesitas trabajar si tienes dificultades de comunicación con tus seres queridos.

En estos casos, la emoción a revisar es el amor.

¿Por qué el amor?

Porque desde el amor podemos abrir nuestro punto de vista y entender al otro.

Aunque ese otro sea tu jefe o esa persona a la que no soportas.

Para examinar el amor, lo principal es darte cuenta cómo y desde dónde amas. Cuál es el tipo de conexión que estableces con esa persona.

Hay 3 tipos de amor:

Amor infantil o adolescente

Se da cuando quieres al otro desde lo que puedes obtener de él, aunque sea de forma inconsciente. Quizá buscas su reconocimiento, seguridad o cariño.

También se da cuando adoras esa imagen ideal que te has formado de esa persona, no a la persona que realmente es. Es decir, amas lo que refleja sobre ti misma.

Este tipo de amor no es posible con una autoestima alta.

Amor maduro

Para pasar a este estadio, ya te has dado cuenta de que la imagen que tenías de él no se corresponde con la persona que ves.

En este caso, conoces o comprendes a esa persona y la aceptas por lo que es. Quizá no la conoces demasiado, pero puedes intuir el porqué de sus actos.

Entiendes su herida emocional y sientes compasión por él o ella, en lugar de resentimiento.

Si tienes la autoestima alta, el amor que sientes por ti puedes extenderlo a los demás. Si tu autoestima flojea un poco, el amor maduro puede acercarte al propio porque, al aceptar sus fallos, te predispone a permitir los tuyos.

Amor espiritual

Es un amor que trasciende a la persona. En este caso ya no se trata de quererle por cómo es, sino de permitirle ser y expresarse con total libertad. No hay ningún tipo de atadura.

En este amor, caen las defensas y las máscaras por completo porque comprendes que el otro no te pertenece.

Se quiere sin eso a lo que llaman «ego.»

Aunque no soy madre, intuyo que este tipo de amor es el que pueden sentir algunas madres por sus hijos.

Por experiencia propia, también creo que se da en una relación de pareja que lleva tiempo. Porque, para que se dé este querer, hay que conocer profundamente al otro y a ti misma para ver cuándo hay máscara y cuándo no la hay.

A mi entender, en nuestra sociedad, la mayoría de personas tenemos conflictos para amar desde la madurez o el espíritu. Aunque todas tenemos el potencial de conseguirlo.

Soy consciente de que este mensaje puede resultar muy duro, pero también afirmo que no es imposible. Requiere trabajo interior pero… para algo estamos en aquí, ¿no?

El principal obstáculo que nos encontramos para amar a las personas sin máscaras o miedos está en sintonía con la forma en la que nos relacionamos con nuestras figuras de apego primarias.

Nacimos en una familia y con unos padres (o cuidadores) determinados. Estos cuidadores nos dieron el amor tal como ellos lo conocían. Si tú estás viva, leyendo esto, es porque alguien te alimentó, te educó y te dio un techo bajo el que vivir. Aunque hubiera golpes o gritos, alguien se preocupó por ti.

El problema es que el amor de nuestros cuidadores, en muchos casos, no como tú lo necesitabas.

Hay padres que sobreprotegen, otros que te piden seguir las normas u otros que estuvieron emocionalmente ausentes. Y tú, como criatura, respondiste al amor de tus padres formando una estructura de carácter.

La estructura de carácter es tu forma de colocarte física, mental y emocionalmente frente a las situaciones que te angustian o estresan.

Si, de pequeña, aprendiste que era mejor callar cuando había discusiones o te regañaban. Es posible que sigas haciéndolo, solo que ese patrón será inconsciente en ti. Por eso, tienes números para acabar padeciendo bruxismo.

La estructura de carácter marca cómo eres, de qué tienes miedo y cómo te relacionas. Para mantener relaciones flexibles, es imprescindible conocerla y hacerla flexible.

Llegadas a este punto, imagino que te gustaría conocer cuál es tu estructura de carácter. Te lo voy a explicar en la clase online en directo Cómo crear relaciones basadas en el amor y la confianza.

La vamos a celebrar el próximo 13 de marzo a las 19h (hora española). Si no puedes asistir en directo, te mandaré el link con la grabación. Pero necesito que te apuntes para saber que quieres recibirla.

Al final de la clase, te explicaré cómo y por qué puedo ayudarte a través de mi servicio de terapia.

Y ahora te toca a ti. ¿Tus relaciones están basadas en el amor y la confianza? Si no lo están, ¿qué crees que te está impidiendo confiar en los demás? Te espero en los comentarios.

¿Quieres relaciones basadas en el amor y la confianza?

​Apúntate a la clase online gratuita en la que aprenderás:

  1. Los errores que provocan desacuerdos con tus seres queridos
  2. Por qué tienes dificultades para ser tú misma con los demás
  3. Qué cambiar para crear relaciones con armonía y confianza
1 comentario
  1. Isabel
    Isabel Dice:

    Hola!
    Qué curioso el artículo… Llevo dándole vueltas desde que lo leí esta mañana y me lo he vuelto a leer dos veces más (no se me fuera a quedar algo en el tintero!). Me he dado cuenta de que siempre he empezado con mis parejas en modo amor adolescente (uoh el super flechazo!! vamos pa’lante!!).Y el punto adolescente este se ha prorrogado y prorrogado hasta que he despertado de repente con algunas de mis parejas y he notado que surgía el amor espiritual. He querido desde el desapego con total libertad y con cero presión. En cambio, el amor maduro… ese no lo he vivido ni medio segundo. Me ha hecho pensar que pasar del adolescente al espiritual suena a salto de gigante sin pasar por el de la madurez pero pese a volver a releerlo vuelvo a la misma conclusión. Salto del adolescente al espiritual o me quedo en el adolescente (según con qué parejas claro está). Una reflexión muy interesante! Me están gustando esta serie de artículos ^^ Gracias por compartirlos! Un abrazo

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