“He aprendido que el cuerpo no engaña”


Hay momentos o situaciones en los que te estancas. No sabes el porqué, pero tu malestar se adapta a la rutina.

A veces es un dolor en el cuerpo. Otras es una montaña rusa emocional. Otras es una sensación de vacío, inquietud o miedo.

Parece como si el dolor, alargado en el tiempo, fuera menos dolor. Pero no es así.

Seguramente, te sigue sigue molestando igual o más que antes. La diferencia es que te has acostumbrado a él. Te quedas con lo malo conocido, en lugar de buscar lo bueno por conocer.

La única forma de cambiar lo que te molesta es llegar a tu límite. Llegar hasta ese momento en el que dices: hasta aquí. Basta.

No quiero seguir sobreviviendo. Quiero disfrutar de una vida plena.

Sé que, si estás aquí, es porque te estás planteando que hay otra opción diferente al dolor, las emociones difíciles, el vacío o la inquietud.

Todavía tienes esperanza.

Con esperanza, es más fácil encontrar tu límite. Cuando sientes que es posible otra realidad, antes llegas a decir basta.

Y hoy quiero darte un empujoncito hacia la esperanza. Para ello, le pedí a Sonia que contara su experiencia haciendo terapia conmigo.

Para respetar su anonimato, me pidió que la entrevista fuera escrita y no hubiera foto. No obstante, todas las palabras son suyas.

Te dejo con ella.

¿Por qué decidiste empezar terapia conmigo? ¿Cómo te encontrabas antes de empezar?

Decidí empezar terapia contigo porque llevaba un tiempo sintiéndome estancada. Me costaba encontrar motivaciones y sentía que había entrado en modo supervivencia.

No me encontraba bien anímicamente y notaba una gran falta de vitalidad.

Mi vida iba bien y, a pesar de sentirme afortunada en muchos aspectos, no acababa de disfrutar de la vida.

Años atrás, había encontrado terapeutas que, desde el psicoanálisis, me habían ayudado a trabajar ciertas áreas de mi vida y viejas heridas emocionales.

Cuando me explicaste que acompañabas a personas en procesos de autoconocimiento a través de la bioenergética, la terapia del movimiento y la escritura, sentí curiosidad.

Por una parte, me apetecía probar algo diferente a todo lo anterior. Por otra, el que fuera una terapia corporal y de movimiento me creaba cierta inquietud.

Siempre he sido muy mental y me he sentido más cómoda comunicándome y mostrándome a través del intelecto que desde el cuerpo.

Estuve un tiempo pensando si probar o no, hasta que me di cuenta de que el simple hecho de sentir incomodidad al plantearme hacer terapia corporal, ya era una buena razón para trabajar en esa dirección.

Saber que eras tú la que iba a acompañarme en este proceso, me convenció a probar.

¿Cuál ha sido el mayor cambio que has experimentado con la terapia? ¿En qué te ha beneficiado? ¿Cómo crees que te ha ayudado a escuchar tu cuerpo para conectar contigo misma?

Como ya he dicho, soy muy mental, demasiado. Mis ideas y proyectos muchas veces se quedan en mi cabeza, y me cuesta dar los pasos concretos para pasar a la acción.

Me doy mil excusas, justifico mi parálisis. Le doy mil vueltas a las cosas para acabar quedándome como estaba o no realizar aquello que he ideado.

Con esta terapia he aprendido a acallar el diálogo interno y bajar al cuerpo.

A centrarme en las sensaciones y en lo que mi cuerpo, realmente, me está pidiendo. He aprendido que el cuerpo no engaña.

Ya puedes idear mil maneras de autoboicotearte, todas ellas muy razonadas y verosímiles, pero tu cuerpo te va a mostrar siempre lo que está sintiendo. Te guste o no.

Y una vez has identificado aquello que estás sintiendo, he aprendido a aceptarlo sin juzgarlo. Me permite ver si aquello que quiero, siento o creo, viene desde mi yo auténtico o desde mi máscara.

¿Cómo es trabajar conmigo en terapia?

Trabajar contigo ha sido un gustazo. Me he sentido cómoda y arropada en todo momento. Y, sobretodo, muy acompañada en un proceso que, en algunos momentos, se hace duro.

Me he sentido comprendida, ya que tú también has pasado por este trabajo de autoconocimiento.

En mi experiencia con otras terapias, siempre se había dado una distancia fría, entre terapeuta y cliente, cosa que no facilitaba que me mostrara sin tapujos, de buenas a primeras, o que sintiera total libertad para expresar cualquier cosa sin miedo a ser juzgada.

Contigo se creó una confianza que, bajo mi punto de vista, favoreció bastante el progreso. Además, sabía que podía comunicarte mis preocupaciones o dudas, más allá de las sesiones, mediante correo o whatsapp.

También me gustó mucho que contaras con tantas herramientas diferentes y que supieras adaptarlas a mi ritmo y evolución. Ayudó mucho incluso en los momentos en que me afloraron resistencias.

Nunca me vi forzada a hacer ningún ejercicio que no quisiera hacer, siempre hubo mucho respeto a lo que sentía, y acababas encontrando la manera de trabajar la resistencia de la manera en que yo me sintiera cómoda y así seguir progresando.

Esta diversidad de técnicas también me ha aportado más herramientas para poner en práctica en mi día a día y poder seguir trabajando en mi crecimiento.

¿A quién le recomendarías hacer terapia conmigo?

Se la recomendaría a toda persona que quiera hacer un trabajo de autoconocimiento.

Y, sobretodo, a aquellas que, como yo, sean muy mentales y se sientan desconectadas de su cuerpo.

¿Te sientes reconocida con lo que cuenta Sonia?

No estás sola. Tú también puedes salir del modo supervivencia, del dolor y de las emociones difíciles. Por eso, me gustaría conocerte a través de una sesión de valoración. En ella, podremos ver si puedo ayudarte a cambiar tu vida.

¿Qué es una sesión de valoración?

  • Nos reuniremos por videoconferencia durante 20 minutos (no necesitas ningún programa instalado, te daré un link para que te conectes con tu navegador)
  • Nos conoceremos. Nos pondremos cara y voz.
  • Me contarás qué es lo que te duele y qué te gustaría cambiar.
  • Si puedo ayudarte, te explicaré cómo lo haremos.
  • Es una sesión gratuita y sin compromiso.
  • Solo necesito que rellenes este formulario para pedirme cita. Te daré más detalles por email.

¿Quieres cambiar tu vida? Escríbeme.

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